Inversión

Gasto militar: Sánchez no tiene lo que piden Trump y la OTAN

La Alianza se olvida de su objetivo inicial y sugiere ya que se invierta un 3% del PIB, mientras EE UU exige el 5%. El Gobierno, con dificultades para llegar al 2%, se agarra a otras cifras para tapar que España es el aliado que menos cumple

Es un debate incómodo y recurrente que surge cada cierto tiempo, ya sea para bien o para mal. Hablamos de la inversión en Defensa, un asunto que en los últimos años había ganado protagonismo como consecuencia de la invasión de Ucrania por parte de Rusia y que ahora, con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, se ha convertido en uno de los principales temas de discusión internacional... y nacional también. Porque el porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) que los miembros de la OTAN se comprometieron hace una década a destinar a gasto militar en 2024, un 2%, se ha quedado ya pequeño ante las amenazas actuales y futuras, y son ya muchas las voces que claman por elevarlo al 3%. Incluso al 5%, como sugiere –o exige– el presidente estadounidense.

Pero la realidad pesa y muestra que si no está siendo fácil para muchos de los aliados cumplir con ese objetivo inicial del 2%, elevar aún más el listón podría ser algo inalcanzable. Sobre todo para España, no solo porque ya retrasó a 2029 lo firmado, sino porque la prórroga de los presupuestos dificultan aún más esa senda de crecimiento que es muy larga, pues nuestro país cerró 2024 como el que menos porcentaje de su PIB destinaba a Defensa (1,28%), tal y como mostraban las últimas estimaciones de la propia OTAN.

De ahí que, ante la que se avecina, el Gobierno haya recuperado en este arranque del año un discurso que se basa en dar más importancia a las contribuciones a las misiones en el exterior o de utilizar la inversión en cifras absolutas para escalar puestos en la tabla y ocultar que de 31 países (además de Islandia, que carece de Fuerzas Armadas), España está en la última fila del vagón de cola.

Pero el compromiso estaba y está ahí, y se basa en el porcentaje del PIB, esto es, cuanto más alto y, por tanto, más fuerte sea la economía de un país, más tendrá que invertir en Defensa. Así el gasto es básicamente proporcional para todos los aliados.

2014: el origen del 2%

Todo comenzó en septiembre de 2014, en Gales, en una Cumbre de la OTAN en la que los entonces 28 aliados se comprometieron a cumplir varios objetivos y lo rubricaron en una declaración. El primero y más importante rezaba así: «Los aliados cuya proporción actual del PIB gastado en Defensa esté por debajo del 2% detendrán cualquier disminución del gasto en Defensa, tratarán de aumentar el gasto en Defensa en términos reales a medida que crezca el PIB y tratarán de avanzar hacia la directriz del 2% en un decenio». En ese momento solo tres países lo cumplían: Estados Unidos (3,71%), Grecia (2,22%) y Reino Unido (2,14%). Hoy son ya 23 los que lo han logrado.

España era en aquel año el antepenúltimo de la lista, con el 0,92%. Y fue Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, quien firmó dicho compromiso. Durante prácticamente cuatro años, hasta que la moción de censura echó al PP del Ejecutivo, apenas se avanzó mucho en ese compromiso marcado para 2024. Y en 2018, año en el que cambió el inquilino de La Moncloa, el porcentaje del PIB que nuestro país destinaba a Defensa era del 0,93. De ahí que durante esos años, tanto el presidente como los ministros Pedro Morenés y María Dolores de Cospedal pusieran por delante de las «aportaciones cuantitativas» (dinero) las «cualitativas» (contribución a misiones).

Fue en junio de ese 2018 cuando Pedro Sánchez alcanzó la Presidencia y en los primeros compases de su mandato aceptó el compromiso de su antecesor en su estreno, en julio, en una Cumbre de la OTAN en Bruselas: «Este Gobierno asume la hoja de ruta marcada en anteriores cumbres por anteriores gobiernos. En nuestro ánimo estará llegar al 2% en 2024», sentenció.

En ese momento, cuando Sánchez tomó las riendas del Ejecutivo y Margarita Robles las del Ministerio de Defensa, España destinaba a gasto militar ese citado 0,93% del PIB, esto es, 11.172 millones de euros según la OTAN, una cifra superior a la de los presupuestos ministeriales anuales, pues incluye otros gastos como misiones, armamento o pensiones.

Aumento de las inversiones

Así que comenzaron a aumentar poco a poco las inversiones para tratar de cumplir con el objetivo marcado, aunque el esfuerzo realizado no se ha ido traduciendo en la salida de nuestro país de los últimos puestos de la tabla de gasto en porcentaje del PIB: 0,91% en 2019 (11.281 millones), 1% en 2020 (11.240 millones), 1,03% en 2021 (12.546) y 1,16% en 2022 (15.610).

Ese año 2022, como penúltimo aliado en inversión en Defensa, España albergó una Cumbre de la OTAN en la que Sánchez volvió a comprometerse a cumplir con el objetivo del 2%, aunque la realidad le obligó a matizar su compromiso y a retrasarlo cinco años, hasta 2029. Eso sí, para defenderlo ante las críticas de sus socios habló de que se trataba de «un compromiso de país». «Tenemos que cumplir con ese objetivo», dijo entonces, subrayando la importancia de «aumentar las capacidades que tenemos de disuasión» y añadiendo que «la influencia de España se medirá por su compromiso en Defensa».

Así, el Gobierno seguía aumentando los fondos de Defensa y el porcentaje ha seguido creciendo, pero no lo rápido que se esperaba: 1,19% en 2023 (17.451 millones) y, a falta de la cifra oficial definitiva, la OTAN habla de un 1,28% en 2024 (19.723 millones). De nuevo, el último de todos los países miembros. Otros siete tampoco lo han conseguido.

Gasto en Defensa
Gasto en DefensaTania NietoLA RAZÓN

De fondo, varios «contratiempos» que dificultan el reto: la guerra que no cesa en Ucrania, con numerosos envíos de armamentos y fondos; una mayor participación en misiones bajo bandera de la Alianza, sobre todo en el Flanco Este, con más de 2.000 efectivos, medios y armamento de todo tipo; una prórroga presupuestaria en 2024 que amenaza con repetirse en 2025; una petición cada vez más fuerte de la propia OTAN de aumentar ese porcentaje del PIB al 3% y la exigencia bajo amenazas de Trump de que se eleve al 5%.

Un cóctel que ya dificulta mucho cumplir el objetivo inicial, aunque sea en 2029, pero que sería prácticamente imposible si se incrementa. Porque a partir de los datos del PIB y las previsiones de crecimiento para los próximos años, la cifra que debería destinar España en 2029 a Defensa (con el objetivo del 2%) rondaría los 34.000 millones de euros. Cerca de 14.000 más que ahora o 2.855 millones extra cada año con unos presupuestos prorrogados... Si aumentase al 3%, el montante total a alcanzar sería de unos 51.000 millones o 6.200 millones más cada año. Y si se fijase en el 5%, la cifra se elevaría hasta los 85.000 millones de euros...

Cambio de discurso

De ahí que en las últimas semanas el discurso del presidente del Gobierno haya cambiado bastante y lo que antes era un «compromiso de país», «influencia» o necesidad de «aumentar las capacidades de disuasión», ahora es una «deriva militarista» que nos abocará «a una nueva carrera armamentística». Así se expresó la pasada semana ante 130 embajadores españoles, como si les instara en cierto modo a defender en sus países que «el mundo tiene prioridades más urgentes que atender» o que «no está escrito en ningún manual que la paz y la seguridad se conquisten reforzando arsenales», como les dijo. «Siempre defenderé que la seguridad va mucho más allá del gasto en Defensa», sentenciaba en un giro de 180 grados, aunque, eso sí, manteniendo la intención de llegar al 2% en 2029.

Pero no ha sido el único gesto para minimizar la importancia del propósito que asumió y rechazar al mismo tiempo el 3% que como mínimo plantea ahora el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, o el 5% de Trump. Esta misma semana utilizó las cifras absolutas de gasto militar que ofrece la Alianza para ascender 21 puestos en la tabla, del 31 al 10. «Somos el décimo mayor contribuyente de la OTAN», apuntó. Y aunque es cierto, pues en 2024 nuestro país invirtió 21.269 millones de dólares (esos 19.723 millones de euros al cambio), Sánchez es consciente de que a lo que se comprometió es a destinar el 2% del PIB, sea cual sea su valor, y ese porcentaje ahora mismo es del 1,28%. Es por ello que, por ejemplo, Montenegro, cuyo PIB ronda los 7.000 millones de dólares, sea el último de la lista en cifras absolutas, con una inversión de 162 millones, y sí que cumpla con el objetivo (2,02%).

Y de nuevo ha vuelto a agarrarse no solo a la contribución a las misiones y fuerzas de disuasión de la OTAN, muchas de las cuales lidera nuestro país, sino también al único compromiso adquirido que sí que cumple España: el porcentaje del PIB destinado a equipamiento. En 2014, la Alianza lo cifró en el 20% y desde 2017 España lo supera. Actualmente se dedica un 30,3% a este capítulo, impulsado sobre todo por los Programas Especiales de Armamento (ahora llamados de modernización), y nuestro país se sitúa en el puesto 17 de una lista en la que solo dos países (Canadá y Bélgica) no cumplen con ese compromiso.

Pero el objetivo real es ese 2% del PIB, que si bien es difícil, no es imposible, al contrario que lo que OTAN y EE UU piden ahora.

Los porcentajes

2% (objetivo inicial): 34.000 millones

Compromiso adquirido por España en 2014 y asumido por Sánchez en 2018, aunque lo retrasó a 2029. Implicaría aumentar el actual presupuesto en unos 2.855 millones cada año.

3% (nueva recomendación de la OTAN): 51.000 millones

Es la propuesta del nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Para España supondría destinar 31.400 millones de euros más , esto es, unos 6.200 millones extra cada año.

5% (exigencia de Trump): 85.000 millones

La exigencia de Donald Trump se antoja imposible. Implicaría sumar al presupuesto actual (19.723 millones de euros según la OTAN) otros 65.000 millones más en total.