Entrevista

Pablo Rivero: "Como padre, me asusta la falta de respuestas; nadie tiene la clave"

Acaba de publicar «El rebaño», una novela en la que habla sobre crianza, bullying o la perversión humana

El actor y escritor Pablo Rivero
El actor y escritor Pablo RiveroRomero de Luque

Toda España le ha visto crecer bajo la piel de Toni Alcántara, pero la trayectoria de Pablo Rivero va mucho más allá de «Cuéntame cómo pasó». Escritor de éxito, cuenta con varias novelas publicadas y «El rebaño» ha sido la última en llegar a las librerías. De nuevo, aborda el lado más oscuro de la mente humana, los monstruos que habitan entre nosotros, a veces demasiado cerca de los más inocentes, los niños. «Intento hacer terror a partir de cosas reales, y si ves el telediario te das cuenta de que hay un montón de casos de estos. Las personas necesitamos vivir en sociedad, como un rebaño, y un pastor que cuide de ese rebaño, ya sean los políticos o la policía. ¿Pero qué pasa cuando el mal está disfrazado de ese pastor? Los padres vivimos en ese terror de qué le van a hacer a mi hijo o qué va a hacer, y no sé qué es peor», dice a LA RAZÓN.

-¿Qué le asusta más a usted?

Los hechos reales que a mí me impactan y me impresionan son los que intento traducir en la novela. Son tramas muy cotidianas pero que parecen terroríficas, que tienen que ver con situaciones límite. Cuando yo escribo algo, es porque me ha sucedido algo en mi vida que me ha puesto en alerta, y esto del rebaño sale de que yo, como padre, recibo mucha información de cómo tengo que ser, qué tengo que hacer, qué está bien y qué está mal… Tenemos mucha información de lo que les puede pasar a nuestros hijos, y eso es bueno, pero también vivimos en pánico y muchas veces nos sugestionamos. Yo me vi en una situación que, por una serie de cosas, caí en una especie de paranoia, estaba condicionado por lo que decía el rebaño. Hay que ser prudentes pero no vivir en el terror. Cada caso es distinto y en la crianza nadie tiene la clave, y eso es lo que me da miedo a mí, la falta de respuestas.

-¿Dice que el libro está inspirado en algo que vivió?

En parte. Viví una situación en un centro educativo en el que no estamos acostumbrados a vivir cosas así, y de repente pasó algo que lo trastocó todo. Todo el mundo entró en pánico porque como ha habido casos en los que no se ha reaccionado a tiempo, todos queríamos correr muchísimo, y ese es el dilema: si llegas tarde, mal, pero si te anticipas, te estás pasando, porque además son temas de niños y siempre es más delicado. ¿Hasta qué punto los padres podemos controlar lo que pasa en los colegios? Ese es otro de los miedos de los que hablo en el libro.

-¿A qué más le tiene miedo? ¿Qué quita el sueño a Pablo Rivero?

Cuando hablo de rebaño me refiero a la necesidad de no salirse del tiesto, de no pensar diferente. Ahora parece que si votas a unos tienes que pensar esto, y si votas a otros, lo contrario. Hay una necesidad de señalar, justificar y etiquetar, cuando debería de ser todo lo contrario. Me da mucho miedo que haya miedo a expresarse, a la condena pública, y que se nos olvide como sociedad que detrás de los sucesos hay personas, muchas veces niños. Creo que deberíamos ser más cautos a la hora de opinar y tener un poco de empatía. Los extremos y la pérdida de empatía me dan mucho miedo.

-También hace en el libro una crítica a los programas de televisión que mercadean con el morbo de las tragedias humanas.

Tengo un debate conmigo mismo porque reconozco que soy consumidor de “true crime” y documentales, aunque sé que pueden aumentar el dolor de las familias. Por eso prefiero crear ficción, porque tocar cosas que pueden afectar a personas reales me parece dolorosísimo. Por ejemplo, con lo de las niñas de Alcàsser se ha hecho de todo, y nunca se ha pensado en las familias de esas chicas.

-¿No le afecta sumergirse tan profundamente en el lado más oscuro de la mente humana cuando escribe?

Sí, claro, pero a los que nos gusta no lo podemos evitar. Me da miedo, y lo que me da miedo me inquieta y me obsesiona. Me pongo en la piel de uno y de otro, y quiero saber. Me interesa mucho desde una perspectiva determinista. Yo creo que nacer en una familia o en otra, con una condición social o económica concreta, nos determina, y es muy difícil luchar contra eso. Quiero entender, que no justificar, qué puede llevar a alguien a hacer algo.

-¿Le gustaría ver alguno de sus libros convertido en serie o película?

Me encantaría. De hecho, me los imagino como pelis. Las series ahora son más literarias y tienen un tempo más lento que permite entrar en detalles. Además, el hecho de que también soy actor ayuda a que los personajes tengan más profundidad. De momento he vendido dos derechos, pero el proceso es muy largo y a ver en qué queda.

Pablo Rivero en el Festival de Cine de Málaga
Pablo Rivero en el Festival de Cine de MálagaGtres

-¿Interpretaría a alguno de sus propios personajes?

Me encanta la interpretación y me gustaría trabajar más como actor, pero incluso en los proyectos que he vendido los derechos, respeto mucho el proceso y no estoy encima del casting. Creo en el proceso creativo en sus distintas etapas, y aunque tengo sentimiento de autoría, me gusta ceder. Creo que podría hacer varios personajes de “El Rebaño”, y me encantaría, pero si no me lo dan no pasa nada. Me ha pasado tanto como actor que he aprendido a soltar y a aprovechar lo que venga, por mi salud mental.

-¿Le han dicho muchas veces que no?

Antes de “Cuéntame cómo pasó”, cuando hacía castings, si hacía 10, me salían 9. Estaba más acostumbrado al “sí” que al “no”. Después de la serie es esperar a que llegue algo, a que me lo ofrezcan, y ahora sí estoy más preparado para recibir un “no”. Es que muchas veces no depende de los actores. Vender un libro es un milagro, y encajar perfectamente en un papel también.

-Usted es un chico milagro, con éxito tanto en la literatura como en la interpretación.

Bueno, tengo suerte. La vida da mil vueltas. Yo he hecho mucha televisión y ahora que llevo un tiempo alejado me apetece hacer una serie o una película. Por más afianzado que parezca, no hay nada seguro. A veces tengo que hacer castings para decir una frase, como si empezara de cero, pero por otro lado me ofrecen directamente una obra en el Teatro Español. Esta profesión tiene esto, nunca sabes por dónde va a salir.

-¿Le costó que le tomaran en serio como escritor llevando la etiqueta de “Toni de ‘Cuéntame’”?

Lo que más noté fue la piedra que me puse yo, la peor. Admiro la autoestima de las generaciones de ahora, que los veo muy echados para adelante sin cuestionarse tanto. Yo respetaba tanto a los autores que he sido siempre muy precavido, a veces hasta tonto. Tardé ocho años en presentar el primer libro a las editoriales porque pensaban que iban a decir: ‘Mira, este, el de ‘Cuéntame’’. Por fortuna he estado acompañado de gente que me ha apoyado mucho y que ha sido crítica cuando ha tenido que serlo, y escribir es algo que me apasiona. Ya me quité eso, una vez que salió el primer libro. Lo difícil ha sido hacer ver al lector de este tipo de novelas que un chico como yo puede escribir eso. En eso me han ayudado las redes sociales, el boca a boca, y mira que yo no soy muy amigo de las redes…

¿No le gustan?

Las veo como una herramienta de trabajo, sin más. Nunca he tenido Twitter y tengo Instagram porque me encanta la fotografía, pero no valgo para sobreexponer mi intimidad o contar a todo el mundo algunas cosas. Me parece un trabajo, y te tiene que gustar. Yo no lo disfruto.

¿Qué es peor, las redes sociales o los chats de grupo de padres del colegio?

Las redes sociales, creo. En los chats de grupo de padres lo que pasa es que vamos todos muy acelerados, preguntando qué hay que llevar al día siguiente o cuánto cuesta la excursión. Los padres ahora también tenemos deberes y vamos con la lengua fuera. En esos chats a veces se peca de confianza, pero en el mío he de decir que tengo muy buena experiencia.

Ha escrito varios libros y tenido un hijo. No sé si ha plantado un árbol, ¿pero qué más le queda por hacer?

He plantado varios árboles, de hecho. A estas alturas, lo único que pido es salud y que mis padres aguanten todo lo posible. Virgencita, que me quede como estoy. Es verdad que me encantaría llevar algunos de mis libros al teatro, o dirigir un proyecto audiovisual, sobre todo mi primera novela. Pero no lo vivo con ansiedad. Me siento muy privilegiado, pero sí me gustaría hacer otra serie más allá de “Cuéntame cómo pasó”, algo de acción o de comedia. En lo literario me he quitado ya la espinita, ahora me apetece volver a la interpretación.