Sin Perdón

Sánchez, el señor de la guerra

«Al llamarle señor de la guerra se podría interpretar que lo considera un traficante de armas»

Es difícil saber si las lideresas de Podemos y sus adláteres saben el significado histórico del término señor de la guerra. Es posible que hayan visto la película de ficción protagonizada por Nicolas Cage sobre un traficante de armas ruso. Todo el mundo recuerda el fervor de Pablo Iglesias por «Juego de Tronos», aunque para ese modelo de política sórdida y criminal no hay mejor referencia que la Unión Soviética y el comunismo en todos los países en los que se ha implantado. Nunca entenderé que alguien se pueda denominar comunista, porque es una de las ideologías más abyectas, liberticidas y criminales de la Historia. Belarra, en uno de esos gestos ingeniosos siguiendo al gurú Iglesias, aseguró que Sánchez «se ha convertido por méritos propios en un señor de la guerra» y criticó que se duplique el gasto militar, ya que es «un aumento sin precedentes en los próximos tres años». En esto es una mala comunista, porque a los comunistas siempre les gusta tener un ejército poderoso. No olvidemos que Putin, al igual que Xi Jinping o Kim Jong-un, son comunistas de manual, aunque adaptados al siglo XXI.

Al llamarle señor de la guerra se podría interpretar que lo considera un traficante de armas. Es algo que se puede desmentir, aunque las redes clientelares del PSOE se van a forrar con el aumento del gasto de defensa. Es cierto que no pudieron cargarse a Margarita Robles para poner a un colega más sensible con el mundo de los lobbies. Por tanto, en el tema de la pasta hay dos frentes donde los lobistas se harán de oro que son las armas y las productoras de televisión sanchistas lideradas por Contreras. Por tanto, la acepción que podemos utilizar en este caso es muy peyorativa para el presidente del Gobierno. Los condotieros italianos eran auténticos señores de la guerra que vendían sus servicios al mejor postor. Los caudillos militares surgidos tras la caída del Imperio Chino muestran claramente esa idea de los señores de la guerra que ejercen un control militar, económico y político sobre una región. Ralph Waldo Emerson utilizó este término en 1856 para criticar a la aristocracia inglesa. Es una figura que encontramos en el Japón previo a la era Tokugawa. La lista es interminable, pero nunca incluiría a Sánchez.

Francisco Marhuendaes catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)