Sin Perdón

Sánchez gana tiempo con el minibús

«Ha ganado tiempo, que es un bien muy valioso en política, convirtiendo el ómnibus en un minibús»

La situación que vive el Gobierno socialista comunista de Sánchez no es excepcional en Europa, sino todo lo contrario. No hay más que ver las frágiles mayorías del resto de países de nuestro entorno. El caso francés es dramático y la alargada sombra de Marine Le Pen condiciona el futuro del inestable gobierno de François Bayrou. El incompetente de Olaf Scholz camina con paso firme en Alemania a la derrota final en las urnas. Habrá que ver si el centro derecha consigue formar un gobierno estable. El resto de los países anda con mayorías débiles y parlamentos fragmentados. Es otro signo de la lenta decadencia de la feliz Europa. El caso de Sánchez tiene elementos singulares muy interesantes, porque hubo una mayoría de investidura que se extinguió ese mismo día. A partir de ese momento se ha dedicado a surfear buscando la ola más favorable y se ha mantenido sobre la tabla. No hay que quitarle méritos. Es bueno recordar que todos los gobiernos en minoría han tenido que ceder ante los nacionalistas catalanes y vascos.

En tiempos de González o Aznar el precio a pagar era más bajo, pero conforme se completaba el proceso competencial ha ido aumentando y ahora es muy elevado. Por supuesto, cuando Feijóo llegue al gobierno tendrá que pasar por caja o se celebrarán nuevas elecciones. Nadie espera que consiga mayoría absoluta, ya que es un escenario excepcional en la UE a diferencia de lo que sucedía hace unos años. Sánchez tiene que lidiar con unas formaciones de extrema izquierda como Sumar, Bildu y Podemos; el sumiso PNV; y la derecha independentista de Junts. En muchos casos son incompatibles entre ellos. La realidad es que consigue sobrevivir. Ahora ha ganado tiempo, que es un bien muy valioso en política, convirtiendo el ómnibus en un minibús y aceptando una grotesca pseudo cuestión de confianza que no tiene ningún valor jurídico. Hay que aclarar que le importa un pepino perderla. Es bueno que nadie se haga ilusiones. Por supuesto, Feijóo se ha montado en el minibús e incluso el palacio del PNV ya no le parece un escollo insalvable. A todo el mundo le gusta la pasta y a los nacionalistas, sobre todo. Y ganando tiempo pasito a pasito agotará la legislatura.

Francisco Marhuendaes catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)