
Geografía
Queimada Grande: la inaccesible isla brasileña que guarda un peligro mortal
En 1985 el Gobierno de Brasil emitió un decreto para prohibir el acceso a la isla

Algunas islas son conocidas por sus impresionantes paisajes o su biodiversidad única. Un claro ejemplo es la Isla de Komodo, en Indonesia, hogar de los famosos dragones de Komodo, criaturas prehistóricas que han sobrevivido durante siglos. Otras, como las Islas Galápagos, en Ecuador, se destacan por su contribución a la teoría de la evolución de Charles Darwin, gracias a sus especies endémicas y su papel crucial en el entendimiento de la biodiversidad global.
Sin embargo, existen islas que, a pesar del paso del tiempo, siguen envueltas en un halo de misterio, en gran parte debido a las dificultades que los humanos enfrentan para acceder a ellas. Algunas de estas islas sirven de refugio a especies raras que necesitan un entorno completamente aislado para sobrevivir, mientras que otras han adquirido fama por su inhospitalidad, ya sea por sus condiciones extremas o por su historia sombría. Un ejemplo de esto es la Isla Sentinel del Norte, en el golfo de Bengala, a la que se prohíbe el acceso debido a la hostilidad de sus habitantes indígenas y para proteger a estas comunidades de enfermedades externas.
De todas las islas peculiares que existen en el mundo, hay una que sobresale: la isla Queimada Grande, ubicada a unos 30 kilómetros de la costa de São Paulo, Brasil, y con una extensión aproximada de 430.000 metros cuadrados. Según Gizmodo, hasta el siglo XX, la isla estuvo habitada por una persona encargada de su faro, hasta que este se automatizó. La desocupación de la isla está directamente relacionada con la rica, pero peligrosa biodiversidad que alberga, especialmente por la presencia de una especie única y mortal.
Una biodiversidad peligrosa
Queimada Grande es conocida por ser el hogar de la Bothrops insularis, o serpiente cabeza de lanza dorada, una especie endémica que ha hecho de la isla uno de los lugares más peligrosos del planeta. Esta serpiente, considerada una de las más venenosas del mundo, tiene un veneno tan potente que una sola mordida puede causar necrosis, vómitos, sangrados intestinales y, en muchos casos, la muerte. Lo más inquietante es la rapidez con la que su veneno actúa, lo que hace prácticamente imposible la aplicación de antídotos en un tiempo razonable.
El número de serpientes en la isla es alarmante: se estima que la densidad de serpientes en Queimada Grande puede alcanzar hasta una por cada metro cuadrado en algunas zonas, lo que convierte a la isla en un territorio extremadamente peligroso. Este alto índice de densidad de serpientes se debe a la falta de depredadores naturales en la isla, lo que ha permitido que la población de Bothrops insularis se reproduzca de manera descontrolada.
En 1985, el Gobierno de Brasil emitió un decreto que prohibió el acceso a la isla, debido no solo al peligro para los humanos, sino también para preservar la biodiversidad única del lugar. Hoy en día, solo científicos e investigadores con la debida autorización pueden visitar la isla, lo que ha permitido que se realicen estudios sobre esta especie y su ecosistema, pero al mismo tiempo ha mantenido a Queimada Grande como uno de los destinos más inaccesibles y misteriosos del mundo.
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