
Medio Ambiente
Estos gansos cumplirán una función clave y sorprendente en el Parque Nacional de Doñana
Estas aves constituyen una alternativa natural al uso de herbicidas tóxicos

El Parque Nacional de Doñana es una de las joyas medioambientales de la Unión Europea. Es un complejo mosaico de paisajes que se derraman formando un horizonte llano, limpio, un paraíso para las aves en el humedal más importante de todo el continente europeo.
A caballo entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, Doñana es un laberinto de tierra y agua que da forma a marismas, lagunas y caños, cotos y pinares, vetas y veras, dunas, playas y acantilados. Entre los variopintos paisajes que también forman Doñana, destacan el sistema de dunas en movimiento que discurre entre Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir, más de 25 kilómetros de playa virgen y arenas blancas; la duna fósil del Asperillo, con más de 30 metros de altura; o, ya en la playa, el acantilado del Asperillo, un espectacular cortado formado por areniscas entre naranja y ocre debido a las aguas ricas en óxido de hierro que manan por los llamados chorritos de la pared.
Entre los misterios del Parque, cada año por estas fechas llegan al mundo las nuevas remesas de gansos en el Santuario Animal “Wendy Clements” de Doñana. En este recinto se lleva a cabo un programa de desbrozado natural de viñedos usando a estas aves y también a un grupo de burritos.
Se pretende ofrecer alternativas naturales al uso de herbicidas tóxicos que, según la Asociación “El Burrito Feliz”, entidad creadora del proyecto, están contaminando de forma irreparable el entorno agrícola de Doñana. Una contaminación a la que consideran principal responsable del descalabro que se está sufriendo en las poblaciones de avifauna en la zona en la última década. Y todo ello-afirman- sin que las instituciones responsables de poner freno a esta práctica se involucren en la resolución del problema.
Casualmente la eclosión de los huevos ha coincidido con el periodo más severo en las borrascas que están descargando lluvias de gran intensidad en este entorno. Los pequeños gansos no soportan bien estos aguaceros prolongados y aunque las madres hacen lo que pueden, se corre el peligro de perder ejemplares por hipotermia.
✕
Accede a tu cuenta para comentar