El trípode
Míster «¡No es No!» dando lecciones de gobernabilidad
El resultado de las elecciones alemanas tiene una especial proyección sobre la situación actual de la política española, con mensajes particularmente intensos e interesantes.
El resultado de las elecciones alemanas tiene una especial proyección sobre la situación actual de la política española, con mensajes particularmente intensos e interesantes. En especial dirigidos a Sánchez, quien se permite decirle al PP que «siga el ejemplo de la CDU de marginar a la ultraderecha de AfD». Y se le «olvida» añadir que el SPD respeta el resultado que da como ganador a la CDU y está dispuesto a llegar a un pacto de Estado por la «centralidad». Es muy ilustrativo ante todo teniendo presente que Sánchez personifica lo más opuesto a esa política desde su conocido «¡No es No!» a un pacto con el PP vencedor de las elecciones en 2015, y que obligó a repetirlas –por vez primera desde la Constitución– en junio de 2016 y en las que el PP le superó en 52 escaños, y con otro posterior «¡No es No, señor Rajoy…!», a un acuerdo de gobernabilidad para evitar tener que volver a convocar, (por tercera vez) las elecciones. Lo que obligó a aquel PSOE a cesarlo en un Comité Federal el 1º de octubre de ese año. Así, desde que accedió al Gobierno con 85 escaños –pactando una moción de censura con los nacionalistas, separatistas y comunistas– ha establecido una política de bloques con un «cordón sanitario» contra el PP para impedir su acceso al Gobierno en cualquier institución del Estado. Resucitando de esta manera el que había nacido de la mano del PSC en el pacto del Tinell de 2003 entre el PSC, ERC y los comunistas de IC para formar el gobierno del primer Tripartito con Maragall en la Generalitat. Y que fue el origen del procés con su nuevo Estatut, apoyado por Zapatero desde el Gobierno. Que Sánchez se atreva a poner al Partido Popular alemán como referencia de una política responsable basada en ese motivo, es una falta absoluta de respeto a los españoles, a los que toma por ignorantes como poco. Y que sólo es propia de un personaje como él que tiene acreditada una política carente de ética pública donde el único principio es que «el fin –de acceder y mantenerse en el poder– justifica los medios». Lo que añadido a que la verdad y la mentira tampoco existen para él siendo sustituidas por sus meros «cambios de opinión», ha sumergido a la política española en una situación de degradación desconocida en España, hasta su acceso al Gobierno con «su» actual PSOE, donde se mantiene gracias a los votos de los sucesores de ETA, los separatistas golpistas y los comunistas, y se permite decir con quién no se puede gobernar para poder hacer pactos «de Estado».