La situación
Razón y autoridad moral
«Moncloa ha alcanzado su objetivo de que no se hable de la sonada derrota de los socialdemócratas»
Si todo es como parece, en cuestión de semanas se conformará un gobierno de gran coalición en Alemania. La derecha, victoriosa en las elecciones, se unirá a la socialdemocracia, que ha sufrido una dolorosa derrota, para impedir el paso de la extrema derecha hacia el poder. Este escenario alemán se ha convertido en asunto de análisis, trasplantado a la política española. Y asistimos, una vez más, a un rotundo éxito de la maquinaria de Moncloa, porque es capaz de conseguir que se hable de lo que le interesa y se ignore aquello que cuestiona su posición.
Uno de los elementos más destacados del resultado electoral en Alemania es la victoria de la derecha moderada, el partido hermano del PP. El otro elemento que destaca es el desastroso resultado del SPD, el partido hermano del PSOE. Los socialdemócratas fueron los más votados en las elecciones anteriores y gobernaron en coalición. La consecuencia de ese gobierno es que ahora son la tercera fuerza política, superados por la extrema derecha. Y otro dato, tan importante como los anteriores, es que Alemania se encamina hacia un nuevo gobierno de gran coalición, entre los dos partidos tradicionales.
Pues bien, Moncloa ha alcanzado su objetivo de que no se hable de la sonada derrota de los socialdemócratas, ni de la victoria conservadora, ni mucho menos de un gobierno de gran coalición. La noticia, según los estrategas de Sánchez, es que el PP debe hacer lo mismo que la derecha alemana: romper lazos con la extrema derecha. Y sí, Sánchez tiene razón: el PP debe evitar tratos con los trumpistas a los que Aznar ha calificado como «la quinta columna de Putin». Pero en política, como en la vida, no solo hay que tener razón, sino autoridad moral. Y Moncloa tendría autoridad moral para exigir que no se pacte con la extrema derecha, sí, y solo sí, previamente renunciara a sus pactos con la extrema izquierda, con un prófugo, con un condenado por sedición y con un exterrorista de ETA.
Sin la debida autoridad moral, aunque se tenga la razón en el argumento, se carece del derecho a imponerlo.