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Estreno

«FoQ: la nueva generación»: jóvenes, no eternos

►La plataforma atresplayer estrena hoy el primer episodio de uno de los regresos más esperados de la ficción española

No hay amistad sin amaneceres juntos después de una noche de compartir experiencias
No hay amistad sin amaneceres juntos después de una noche de compartir experiencias Atresmedia

«Esta generación hace todo lo que no hay que hacer antes», dice el director del colegio Zurbarán al principio de «FoQ: la nueva generación», una de las series más esperadas de la temporada que estrena hoy atresplayer. Todo huele a nuevo en la ficción creada por Carlos García Miranda. Nuevas aulas, nuevos alumnos, nuevos profesores, nuevos desafíos y problemas. Los actores Rocío Velayos (Asia), María Bernardeau (Carlota), Biel Antón (Pelayo), Kiko Bena (Koldo), Miguel Fernández (Jon), Esther Mejorada (Iria), Santiago Garzozi (Jeremy), Julia Camus (Bárbara), Carla Domínguez (Marina), Biel Castaño (Dani) y Rocky (Lele), son los protagonistas del retorno de una de las marcas de ficción española de mayor éxito de todos los tiempos, «Física o química».

Y las primeras imágenes de la serie no dan lugar a dudas: «FoQ» vuelve con toda la fuerza de la marca, y al ritmo de Despistaos. Una escena de una fiesta en una discoteca nos da la medida de lo que podremos ver a lo largo de los ocho episodios de su primera temporada. Una joven alumna, Silvia (Stephanie Gil), comienza a sentirse mal rodeada de sus compañeros y acaba desplomada muerta en el suelo. Ese es un nuevo comienzo que cambiará la vida de todos los alumnos, pero que también obligará a otros a hacer piña en torno a la tragedia. Como todo buen comienzo, la introducción es lenta hasta que conocemos uno a uno a los 11 jóvenes que nos guiarán por las preocupaciones de los jóvenes actuales, marcados, como muestran en la serie y aclaró Carlos García Miranda, por la aparición y el uso en masa del móvil, que no estaba tan extendido en la versión original de «Física o Química» de 2008. También conoceremos el Zurbarán desde el punto de vista de nuevos profesores que se unirán al claustro que comanda el director, Ramón, (Israel Elejalde), junto a la jefa de estudios y profesora inflexible Brianda Milán (Itziar Miranda), y la jefa de la cooperativa de padres Carmina Iglesias, interpretada por Cuca Escribano, aterrizarán Nany Tovar como Lucía Clotet, la nueva profesora de educación física, Silma López como Marta Romero, que enseñará Filosofía y algunas cosas más, y Alex Sie en el papel de Esteban, nuevo docente de Matemáticas.

Tras las presentaciones llega la acción. Las dinámicas entre los alumnos entran en una nueva fase cuando el Zurbarán impone unas normas muy estrictas para el nuevo curso que incluyen vigilar la vestimenta y que los alumnos deban entregar el móvil al inicio de la jornada y recogerlo al terminar (por no hablar de que se cancela el viaje de Fin de curso). La nueva profesora de Filosofía (y educación sexual) será la encargada de formar un grupo de «tutorías conjuntas» en la que se afianzará la amistad entre los 11 protagonistas. La identidad sexual, el consumo de drogas, el bullying, las enfermedades mentales, la iniciación al sexo, la obsesión por el móvil o las redes sociales, son temas que la serie tocará con respeto, actualizando algunos de ellos, y dejando a los personajes respirar para que los espectadores crezcan con ellos, como hicieron con la anterior generación de «FoQ». No faltan peleas a puñetazo limpio, escenas subidas de tono y hasta la vuelta de las famosas fiestas «petting» como un homenaje a la serie original. Todo se acelera y se mezcla cuando eres joven, y la cantidad de estímulos es mayor que la capacidad para gestionarlos, lo que causa confusión, desapego y melancolía. Como espectadores asistiremos a un grupo de amigos creado en el peor momento, pero que les permitirá apoyarse entre ellos cuando lleguen las dificultades. Que llegarán.

La serie traza una línea clara con su predecesora, y se nota una actualización a temas que son apremiantes para la juventud actual. Además, el caos en el que viven los protagonistas hará que los espectadores se vean representados en muchas de las personalidades de los personajes, y en sus conflictos personales y sociales. En el colegio Zurbarán hay sitio para todos: inadaptados, triunfadores, rebeldes y soñadores. Eso sí: es importante tener presente una máxima que les dicen: «Cuándo os daréis cuenta de que ser joven no significa ser eterno. Cuando se es adolescentes es difícil de ver».