
Opinión
Generación libre de tabaco
El objetivo de evitar que los jóvenes empiecen a fumar y ayudar a los fumadores que quieran abandonar el hábito

Han pasado 20 años desde que se aprobó la Ley 28/2005, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, que después fue modificada en 2010 para prohibir fumar en todos los espacios públicos cerrados, incluyendo la hostelería.
El 2024 cerró con la buena noticia de que el consumo diario de tabaco bajó en términos generales. Según los datos bianuales de la Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España, el tabaquismo descendió 2,2 puntos porcentuales. Hay que tener en cuenta que los hombres fuman más que las mujeres en todas las edades, ya que ellas tienen una mayor percepción del riesgo de las sustancias adictivas. Además, las y los jóvenes se inician en el consumo de sustancias con potencial adictivo con el tabaco, junto con el alcohol, a los 16 años. Y que de los consumidores de tabaco a diario un 67,7% se plantea dejarlo.
Estos datos nacionales están en el contexto mundial en el que, según la OMS, consumen tabaco 1.300 millones de personas, siendo anualmente el causante de la muerte de ocho millones de personas (más de siete millones de fumadores activos y más de un millón pasivos). Todas ellas muertes totalmente prevenibles.
Por eso, es tan importante que se hayan aprobado en el marco del Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumo, recomendaciones sobre espacios sin humo y nuevos dispositivos de fumar, para alcanzar en 2040 una generación libre de tabaco. En este acuerdo europeo España lleva la delantera con el Plan Integral para la Prevención y el Control del tabaquismo 2024-2027, con el objetivo de evitar que los jóvenes empiecen a fumar, ayudar a los fumadores que quieran abandonar el hábito y cuidar el aire que respiramos.
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