Interior

Marruecos desdeña las «fronteras inteligentes» de Marlaska

El ministro dice que el nuevo sistema funcionará en octubre en Ceuta y Melilla para adaptarse al espacio Schengen

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajó ayer a Melilla tras la crisis migratoria en la frontera
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una viaje a Melilla tras una crisis migratoria en la fronteraMiguel OsesAgencia EFE

Eclipsadas de alguna forma por el culebrón de las aduanas comerciales –que a pesar de haber sido anunciadas por el presidente del Gobierno en la primavera de 2022 solo han visto la luz en fechas recientes–, las «fronteras inteligentes» de Ceuta y Melilla han sido las otras víctimas del desdén indisimulado de Marruecos. Concebidas inicialmente durante los gobiernos de Mariano Rajoy y empeño personal del ministro del Interior actual, Fernando Grande-Marlaska, el sistema conocido como Entry/Exit System (EES) sigue sin comenzar a funcionar a pesar de que todo está listo desde hace tiempo del lado español.

Hace meses que tanto en el paso del Tarajal como en el de Beni Enzar, que separan respectivamente Ceuta y Melilla de Marruecos, está todo listo en el operativo, que aspira a agilizar y hacer más seguros los tránsitos por las respectivas fronteras gracias al nuevo sistema de reconocimiento facial. No solo, por tanto, se registrará la documentación de quienes pasen las citadas divisorias internacionales, sino también las huellas dactilares y los rostros de los viajeros.

Hace justo dos semanas y acompañado por la delegada del Gobierno Sabrina Moh, Grande-Marlaska fue el encargado de inaugurar oficialmente la «frontera inteligente» de Beni Enzar, entre Melilla y Marruecos, en un ambiente de optimismo en el Ejecutivo español días después que se produjera, al fin, el primer paso de mercancías desde la ciudad autónoma con destino al país norteafricano tras más de dos años y medio de espera.

Pero, a pesar de asegurar que todo el trabajo está hecho del lado español, el ministro admitió que el sistema tendrá que esperar

hasta el próximo octubre por mor de la necesidad de adaptarlas al marco de la Unión Europea y, en concreto, del espacio Schengen. Según el Ejecutivo de Pedro Sánchez varios países comunitarios no habrían completado sus dispositivos fronterizos, lo que imposibilita la puesta en funcionamiento en el conjunto.

«Hoy es una satisfacción poder comprobar ya la conclusión de las obras», afirmó el pasado día 5 el ministro del Interior. Según Grande-Marlaska desde su llegada a Interior hace seis años se han invertido 38 millones de euros para mejorar la frontera entre Melilla y Marruecos, incluidos los 11 millones destinados a la «frontera inteligente» en Beni Enzar. En la sesión de control al Gobierno de la semana pasada, el titular de Interior elevó por encima de los 70 millones las supuestas inversiones del Ejecutivo solo en la frontera melillense, frente a «ninguna inversión durante los Gobiernos del PP».

Pero lo ocurrido a propósito de la entrada en funcionamiento de las «fronteras inteligentes» guarda grandes semejanzas con el caso de las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla. Desde finales de 2022 todo parecía listo por parte de las autoridades españolas para reabrir la aduana de Melilla, que funcionó con normalidad desde tiempos de Isabel II hasta su cierre unilateral por parte de Rabat el 1 de agosto de 2018, y crear una de nuevo cuño en Ceuta.

Sin embargo, el desdén y los escollos de Marruecos se explican por el rechazo a reconocer implícitamente que los citados pasos sean fronteras internacionales. Para Rabat, y en ello se alinean sin fisuras autoridades del Estado, clase política y medios de comunicación, en una posición tan unánime como la de la defensa de la marroquinidad del Sáhara, Ceuta y Melilla son dos ciudades marroquíes ocupadas por España pendientes de «liberar». Con la liquidación del contrabando entre 2018 y 2019, el cierre de la frontera durante dos años, el retraso de la apertura de las aduanas y las trabas a los trabajadores transfronterizos, Marruecos ha dejado claro no tener voluntad de contribuir a la prosperidad económica de las ciudades autónomas españolas.

A pesar del prolongado retraso tanto en la apertura de las aduanas como en la puesta en funcionamiento de las «fronteras inteli-gentes», el Gobierno de Pedro Sánchez ha evitado siempre importunar a Marruecos, que, a su vez, nunca se refiere en público a la existencia de Ceuta y Melilla y a sus fronteras. No en vano, en varias ocasiones en los últimos tiempos, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha aseverado que las relaciones entre Madrid y Rabat viven «su mejor momento».