Aniversario de la guerra

Refugiados ucranianos en España: «Necesitamos trabajo fijo para vivir»

España ha concedido protección temporal a 236.570 ucranianos, convirtiéndose en el cuarto país de la Unión Europea

Entrevista a refugiadas ucranianas en Madrid
Entrevista a refugiadas ucranianas en Madrid . David JarDavid JarFotógrafos

Olha, Inna y su hija Daria caminan tranquilamente por el Retiro. Aunque es invierno, el frío da un respiro y las temperaturas son anómalas. «El invierno es muy suave en comparación con Ucrania», dicen. Aunque sonríen, la expresión de sus ojos se vuelve triste cuando recuerdan a sus familiares que permanecen todavía en su país bajo la ocupación rusa, sobreviviendo entre bombardeos, cortes de luz y ataques de drones. Las tres llegaron a España cuando los blindados rusos empezaron a entrar en su ciudad, Járkiv, epicentro de los combates donde los tanques y las casas destruidas muestran la cara más destructiva de la guerra y del frente de batalla. Aunque Olha no conoce a las otras dos protagonistas de este reportaje, rápidamente empatizan al comprobar las similitudes de sus historias. Las tres están contentas en Madrid, pero, a medida que se enquista el conflicto, se enfrentan a nuevos desafíos en España. El principal: encontrar un trabajo fijo para poder vivir de manera autónoma.

«El 24 de febrero de 2022 comenzó la invasión, el ejército enemigo destruyó bloques residenciales en el distrito de Saltivka. Los tanques avanzaban por la carretera de Belgorod. Hubo una alarma constante, las explosiones sonaron muy cerca. Una semana después, mi hija y yo decidimos evacuar. Mis padres se negaron a salir de su casa», rememora Inna Usenko, escritora y graduada en Bioquímica, que acude con su hija Daria, que hoy tiene 18 años, pero cuando huyó sin su padre –que trabaja en una fábrica un su país– tan solo tenía 15. «No nos hemos vuelto a ver en persona, pero hablamos todos los días por teléfono», explica Daria en un perfecto español, que ha aprendido durante estos años en Madrid mientras estudia en un Instituto de Mirasierra. «Estudiaré ingeniería civil y quiero volver algún día a mi país, libre y sin guerra», dice la joven.

Más de once millones de ucranianos se han visto obligados a huir de sus hogares, incluidos 4,6 millones de desplazados internos y más de 6,7 millones de personas que han abandonado el país. España ha acogido 236.570 personas, convirtiéndose en el cuarto país de la Unión Europea en número de concesiones (4,9 % del total de la UE), según datos del 2025 Spain Questionnaire Blueprint Ukraine.

Olha, maestra de 42 años con 15 años de experiencia en el comercio internacional, también huyó de Járkiv con su hijo Kyrylo de tan solo nueve años. «Atravesamos en tren República Checa, Eslovenia, Austria…. hasta que llegamos a Barcelona. Estuvimos durmiendo en centros de acogida en diferentes países hasta que los servicios sociales de Castelldefels nos ayudaron y después gracias a Cruz Roja de Ávila estuvimos viviendo medio año en la Residencia Milagrosa con otras familias».

Entrevista a refugiadas ucranianas en Madrid . David Jar
Entrevista a refugiadas ucranianas en Madrid . David JarDavid JarFotógrafos

Desde que llegaron a España han tenido que sortear numerosos problemas, el principal el idioma y el trabajo. «Lo más difícil resultó ser encontrarse en una nueva sociedad sin conocer el idioma. Esta es una pérdida total de independencia, como la de un niño pequeño. También era difícil empezar un nuevo capítulo de la vida sin raíces: sin familiares, sin casa propia, sin trabajo. Pero sentimos una actitud muy amigable. Y nos dio fuerza y ​​fe en el futuro», asegura Inna. Olha, por su parte, asegura que «la mayor dificultad es encontrar trabajo para poder vivir de manera independiente. Pedimos el apoyo a los empresarios y al Gobierno de España. Necesitamos el trabajo para poder mantener nuestra vida».

Tras tres años viviendo en España, los refugiados que llegaron a España con el paraguas de la Unión Europea que habilitó los mecanismos de protección temporal, que en la actualidad está prorrogado hasta 2026, ven con asombro el abrazo de la propaganda rusa de EE UU. «Considero muy irresponsables y peligrosas las declaraciones de Trump. Seguirle el juego al dictador, imponer tratados vinculantes a Ucrania en lugar de ayuda y garantías de seguridad, apetito por apropiarse de tierras extranjeras: este no es el camino hacia una paz duradera», concluye Olha. Un sentimiento compartido por muchos.