Medio ambiente

Las aves pasan de largo sobre la marisma de Doñana

Un total de 122.196 ejemplares invernan en el parque nacional este año, un 60 por ciento menos que en 2023: «Actualmente se encuentran un espacio seco»

La marisma de Doñana ha acogido este año su peor invernada
La marisma de Doñana ha acogido este año su peor invernadaLa RazónLa Razón

Los humedales de Doñana no fueron lugares especialmente habitables para las aves acuáticas el pasado invierno. De hecho, un total de 122.196 ejemplares invernaron en el parque nacional este año, según el Censo Internacional de Aves Acuáticas Invernantes en enero de 2024, lo que supone la peor invernada de la historia de este espacio natural, con un 60% menos que en 2023 y un 80 menos que en 2021. Los datos, que fueron presentados en la Comisión de Biodiversidad del Consejo de Participación de Doñana, según indicó la asociación SEO/BirdLife en un comunicado, evidencian el desplome de la población de ánsar común, con solamente 4.216 ejemplares censados, una especie emblemática para Doñana cuyos números habituales solían encontrarse entre los 40.000 y 50.000 ejemplares.

Además, se ha producido una reducción en más de un 70% respecto a 2023 de especies invernantes comunes, como el cuchara común, el ánade silbón, la cerceta común y el ánade rabudo. Para la reproducción de las aves acuáticas también ha vuelto a ser un mal año, ya que las lluvias de marzo favorecieron la inundación de varias zonas de la marisma, como Las Nuevas, la marisma Gallega, el caño Guadiamar, el lucio del Cangrejo o la marisma Madre, propiciando que las aves acuáticas iniciasen la cría, aunque en números muy inferiores a la media histórica. Se encuentran activas varias colonias de garzas, espátulas y moritos en el parque nacional de Doñana, pero se ha constatado un alto índice de fracaso, debido a la pronta desecación de la marisma y a la acción de predadores generalistas, principalmente jabalíes y zorros, sobre huevos y pollos. Igualmente, ha sido depredada la única colonia de gaviota picofina del espacio protegido.

Como dato positivo, este año se ha constatado la cría exitosa de, al menos, 18 parejas de cerceta pardilla, especie declarada en peligro crítico en el Libro Rojo de las Aves de España, datos muy distantes de las 66 parejas censadas en Doñana en 2011.

Las tasas de reproducción a nivel estatal de esta acuática en peligro de extinción cayeron un 35% durante 2023 (sólo 75 parejas tuvieron éxito reproductor); también se han reproducido en Doñana otras especies de aves acuáticas amenazadas como la malvasía cabeciblanca, la focha moruna o el porrón pardo.

«Doñana es considerado un humedal de importancia capital para las poblaciones de aves acuáticas migratorias del Mediterráneo occidental, pero tal y como recoge un reciente informe de la EBD-CSIC, en los últimos diez años las poblaciones de aves acuáticas se han desplomado y el 79% de las especies reproductoras para las que existe información muestran una tendencia regresiva», explicó Carlos Dávila, responsable de la oficina de la asociación SEO/BirdLife en Doñana.

Además, «la invernada 2024 ha sido la peor de la historia y las aves migratorias se encuentran una marisma seca; actualmente este humedal dista mucho de reunir las condiciones necesarias para permitir la cría exitosa de esta garza amenazada. El panorama no puede ser más desolador», lamentó el portavoz ecologista.

SEO/BirdLife insistió en que, para revertir, al menos parcialmente, esta situación de pérdida de biodiversidad es vital para el humedal la ejecución urgente de las medidas de restauración hidrológica programadas en el Marco de Actuaciones para Doñana presentado por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco).

Asimismo, reclamó a la Junta de Andalucía, como gestora del Parque Nacional de Doñana, que cumpla con su propio Plan de Recuperación y Conservación de Aves de Humedales, con los compromisos adquiridos ante la Unión Europea en el Plan de Gestión del espacio Red Natura 2000 y que asuma las recomendaciones de organismos internacionales como UNESCO, UICN y la Convención Ramsar.