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Medioambiente

La moda de usar y tirar sale cara

Según los Programas de Medio Ambiente y de Asentamientos Humanos de Naciones Unidas el sector de los desechos es un acelerador de la triple crisis climática que sacude el planeta.

Los residuos generados son enormes
Los residuos generados son enormescedida

Se estima que los hogares, las pequeñas empresas y los proveedores de servicios públicos generan cada año entre 2.100 millones y2.300 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos, que abarcan desde envases y equipos electrónicos hasta plásticos y alimentos. Además cada año, se desperdician alrededor de 931 millones de toneladas de alimentos y 14 millones de toneladas de desechos plásticos se vierten a los ecosistemas acuáticos.

A estas casi inabarcables cifras hay que sumar que alrededor de 2.700 millones de personas no cuentan con servicios de recogida de residuos sólidos y únicamente entre el 61 % y el 62 % de los residuos sólidos urbanos se gestionan en instalaciones controladas. De continuar con esta tendencia, en 25 años la generación de residuos sólidos urbanos aumentará a 3.800 millones de toneladas anuales.

Dia Internacional del Residuo cero

En este contexto, son cada vez más las voces que reclaman unos sistemas de producción y consumo más responsable con la sostenibilidad del planeta. Cada año desde 2022, se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Residuo Cero con el fin de promover modalidades de consumo y producción sostenibles y fomentar la transición hacia una economía más circular.

Este año, los organizadores, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat) han puesto el foco en la necesidad de actuar en el sector textil y de la moda para reducir los residuos y avanzar hacia soluciones más sostenibles.

El consumo masivo de moda barata ha cambiado en pocos años la industria textil. Sin embargo, detrás de sus precios bajos se esconde un coste ambiental y social muy alto. Este rápido crecimiento de la producción y el consumo de textiles baratos se impone a los esfuerzos de sostenibilidad en el sector, causando graves repercusiones medioambientales, económicas y sociales, sobre todo en el Sur Global.

Las marcas comenzaron ya hace unos años a responder con estrategias de responsabilidad empresarial y compromisos internacionales. Concretamente, entre 2018 y 2019, más de 150 marcas y una treintena de empresas, firmaron la Carta de la Industria de la Moda para la Acción Climática, comprometiéndose a reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero un 30% en 2030 y el Pacto de la Moda, que incluye compromisos sobre el cambio climático, la biodiversidad y los océanos.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, los datos son muy elocuentes, la producción de ropa se duplicó entre 2000-2015 y se generan anualmente 92 millones de toneladas de residuos textiles en todo el mundo. Esto equivale a un camión de basura lleno de ropa incinerada o enviada a vertederos cada segundo.

Cada año, el sector textil produce entre el 2% y el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y utiliza 215 billones de litros de agua, el equivalente a 86 millones de piscinas olímpicas.

El aumento en la producción de ropa necesita más recursos naturales para producir materias primas como el algodón o crianza de ganado para producir lana, cachemira o piel. Los químicos usados en la tinción y el tratamiento de las telas están contaminando los ríos y dañando los ecosistemas. A pesar de que la moda es una industria que mueve millones, los trabajadores siguen enfrentando salarios bajos y condiciones de trabajo peligrosas.

En el lado opuesto de la producción están los desechos. Usamos la ropa por menos tiempo, aumentando los deshechos que, generalmente terminan en los países menos favorecidos y en los que no existen las mínimas garantías de reciclaje sostenible.

Como frenar la crisis de los deshechos

De acuerdo con los planteamientos de Naciones Unidas para intentar frenar la crisis de los desechos, hay que implicar a consumidores, gobiernos e industria. Los consumidores transformando sus hábitos de consumo, los gobiernos mejorando la formulación de sus políticas y, la industria diseñando y fabricando productos duraderos y en menor cantidad, usando materiales que reduzcan al mínimo la contaminación del aire, la tierra, el agua y la extracción de los limitados recursos naturales.

Los consumidores pueden reducir significativamente el daño medioambiental adoptando prácticas como la reutilización, la reparación y el reciclaje. Alejarse de la moda rápida e invertir en ropa de larga duración no solo conserva recursos, sino que también cumple los planteamientos tradicionales de sostenibilidad.

El sector textil debe trabajar en el diseño de productos duraderos, que puedan arreglarse y reciclarse, al tiempo que adopta modelos de negocio circulares que frenen la contaminación química, reduzcan los volúmenes de producción, utilicen materiales sostenibles y ayuden a reconstruir la biodiversidad. La innovación y la responsabilidad deben guiar las estrategias empresariales.

Los gobiernos también desempeñan un papel decisivo al hacer cumplir los sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor, regular los productos químicos nocivos, invertir en infraestructuras de reciclaje e incentivar modelos empresariales sostenibles para impulsar la transición hacia una economía circular.