Mel Gibson regresa al cine por todo lo alto
El también actor dirige «Amenaza en el aire», que protagoniza Mark Wahlberg
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Madrid Creada:
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El casi siempre polémico, y estupendo, actor y director Mel Gibson (solo recordemos sus insultos contra los judíos durante una absoluta borrachera o el descarnado filme «La pasión de Cristo») vuelve a colocarse detrás de una cámara en este claustrofóbico thriller donde un piloto que, sí, lleva peluquín (e interpreta de manera socarrona Mark Wahlberg) transporta en su pequeña avioneta a una retraída teniente general y a un testigo que debe testificar en un juicio contra la mafia nada menos. Durante el vuelo sobre las majestuosas montañas de Alaska, las tensiones entre los tres personajes aumentan poco a poco y da la impresión de que todos callan algún que otro turbio secreto.
Y cuanto está pasando sucede nada menos que a 3.000 metros de altura; bastante pronto, la situación se vuelve cada vez más peligrosa y la tensión aumenta, porque, obviamente, no hay manera de escapar, se trata como de una ratonera. «Cuando leí el guion por primera vez de Jared Rosenberg lo encontré muy atractivo, dinámico, me mantenía en vilo; además, pensé que nos echaríamos unas risas rodando el filme y, al tiempo, la historia era muy impactante», asegura Gibson sobre una situación «aterradora y absurda a la vez», añade el también realizador de la controvertida e impactante «Apocalypto».
En cuanto a Mark Wahlberg, un intérprete que parece no hacerle ascos casi nunca a los cambios drásticos de un papel a otro, comenta que desde hace unos cuantos años ya era fan de las películas de Gibson, como «Braveheart», a la que expresamente cita, y que ahora, después de trabajar a sus órdenes, «lo soy de él. Creo que se trata de uno de los directores con más talento en la actualidad». Y confiesa después que, entre otras cosas, lo que le atrajo de la cinta era que se desarrolla en un espacio bastante reducido, «algo que luego da un giro», informa. Para añadir luego que Gibson aceptó varias ideas suyas sobre el personaje, como añadirle un acento del sur al principio del largometraje.
Todo calvo
Y Wahlberg, que, por cierto llega a lucir calvo en esta trepidante, muy entretenida y hasta un poco disparatada producción, indica a renglón seguido que «me gustan las películas en las que son los malos quienes las impulsan, como en ‘‘El cabo del miedo’’, ‘‘La delgada línea roja’’, no sé, hay muchas. Y siempre me he puesto del lado de esos tipos. Aunque sabía cuál sería su final». Desde luego, nada agradable nunca.
Atestada de turbulencias, de sacudidas y otros variados incidentes aéreos, subraya la estrella que nunca sabían cuándo iban a producirse, así que «nos arrojaban de un lado para el otro todo el tiempo». Quizá Gibson sí se riera durante el rodaje, pero sus actores, menos.