Tradiciones

Noche de San Juan en las playas valencianas, el poder y la fuerza del fuego

Lope de Vega ya contó cómo se celebraba en Valencia esta tradición

Lope de Vega, clérigo ilustrado y mujeriego, vivió una noche de san Juan en Valencia, estando aquí sufriendo destierro, y nos narra cómo ya íbamos en tartana a las playas a pasar dicha noche. Lo cuenta en una de sus obras: "Salen de Valencia,/ noche de San Juan, dos pescadas saladas/ al fresco del mar".

La noche de san Juan es la noche del por si acaso, de la necesidad de creer en algo, de asirnos fuertemente a un poder imaginario que nosotros mismos os inventamos y cumplir con los ritos que nos cuentan, por si acaso.

Es la noche de querer interferir en nuestro destino con la intención de cambiarlo a mejor fortuna. Las playas valencianas se convierten en una cadena de hogueras sobre las que saltamos musitando unos deseos dirigidos a las llamas, en la creencia aristotélica del poder y fuerza del fuego, de su principio creador y transformador.

Del fuego, por si acaso, pasamos a la vertiginosidad de las olas del mar, su poder dinámico, centrifugador, depurador, también saltándolas y elevando a la luna nuestras peticiones con la esperanza de su cumplimiento.

Millares de personas junto al fuego y el mar, junto a los ríos, espontáneamente elevan en el misterio mágico de la noche suspiros y ofrendan sus necesidades.

Es una noche sacra-profana, barroca por mediterránea, mezcla de creencias y aspiraciones hilvanando rituales de nuestros antepasados, necesitados igual que ellos de creer en algo trascendente, llámesele como sea, que supere la mediocridad y la decepción que nos rodea. Y ahoga.

La "Nit de Sant Joan", por si acaso, la asentamos sobre el día del popular santo, san Juan, predecesor y bautizador, del gran profeta bíblico y definitivo, Jesús. Una noche profana consagrada a un santo de especial relevancia en la Biblia, tal vez por si acaso.

Un santo popular en tierras valencianas, especialmente en las alicantinas, en Las Marinas, donde más se le aclama, valora y festeja, triángulo de la suerte, con una especie de imán para atraer a la diosa fortuna, un fenómeno que está por estudiar.

Tres saltos y tres deseos a la hoguera o a las olas, justo cuando la luna marca las doce las doce de la noche, con la ilusión, el deseo, la necesidad o la esperanza de que San Juan, el mar, la montaña o el fuego, quien sea y por si acaso, escuchen nuestras sentidas y emotivas plegarias.