Turismo
La Toscana española existe y está en Cataluña: hay una torre parecida a la de Pisa
El edificio cuenta con una inclinación de 1,20 metros y su pico más alto se sitúa en los 18,5
Italia es uno de los lugares más turísticos de todo el mundo. Roma, Venecia, Milán... un lugar repleto de ciudades espectaculares cuna de la cultura italiana donde se pueden ver las mejores esculturas, las iglesias más reconocidas así como las catedrales, los museos con las obras más bonitas, o una serie de edificaciones de lo más impresionantes. Florencia y Pisa han sido algunos de los territorios que han sido testigos del renacimiento, que ha quedado reflejado en monumentos arquitectónicos como la Basílica María Novella o la propia Torre de Pisa. Aunque parezca mentira, España posee una fortificación muy similar a la italiana y también está inclinada.
El país que parece una bota también es muy visitado por su gastronomía, que es catalogada como una de las mejores del mundo; pero la infinidad de territorios dignos de visitar se contraponen a este factor. Otro de los lugares más reconocidos del país y que se sitúa próxima a las dos últimas ciudades es Siena, una localidad que forma parte de la región de la Toscana. Siendo una de las 20 regiones que conforman Italia, ésta se localiza en el centro de Italia y es famosa por sus paisajes, que combinan colinas suaves, viñedos y olivares. Además, ahí vivieron los artistas renacentistas Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. Siguiendo con la afirmación al final del párrafo anterior, en España hay un lugar al que se le denomina la Toscana catalana.
Aquí está la Toscana española
La Toscana española está en Gerona, y más concretamente en el Baix Empordà. Las calles de esta comarca ofrecen un toda una oportunidad para los turistas que no quieran tener que salir de España para ver algo que se asemeje a la belleza de Italia; en castellano se la conoce como el Bajo Ampurdán y su capital es la Bisbal del Ampurdán (la Bisbal d'Empordà).
Está compuesta por dos paisajes turísticos que se complementan entre si. El primero es una serie de pueblos que seguramente sobrevivirán gracias a todos los viajeros que los inspeccionan; lo más destacable en este sentido son las plazas, las calles empedradas y la cultura heredada de épocas antiguas.
El segundo se trata de todo un espectáculo natural digno de ser visualizado. Está formado por unas colinas y unos valles que están repletos de viñedos, cipreses y olivares. Este es un aspecto muy importante para la gastronomía de esa localidad, ya que de ahí vienen los vinos de denominación de origen de Empordà.
La ruta medieval de Empordà
Los pueblos de la comarca gerundense tienen a sus alrededores una amplia variedad de edificaciones, basadas en castillos y murallas en su mayoría. Por eso, y al ser un destino muy transitado, existe una ruta medieval que recorre las villas más reconocidas del Bajo Ampurdán. La primera parada es Pals, un poblado de unos 2.500 habitantes que en verano varía por las visitas de las familias que tienen viviendas ahí.
Púbol es la siguiente estación del viaje y es posiblemente el que menos habitantes tenga en sus tierras; alrededor de 141 personas según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). En sus profundidades está el famosos Castillo de Púbol que Dalí le regaló a su querida Gala.
Los siguientes destinos son Gualta y Palau Sator, donde se encuentran una de las postales más reconocidas de todo el Baix de Empordà (el puente romántico del siglo XVI en el río Daró) y los restos medievales de la muralla que rodea la última localidad mencionada. La última parada es Ullastret, ubicación en la que se sitúa el mayor conjunto arqueológico de la cultura ibérica de la comunidad de Cataluña.
Una torre de una inclinación de 1,20 metros
Cerca de el Bajo Ampurdán se sitúa Santa Eugenia de Nerellà, lugar que no pertenece a la provincia de Gerona pero que merece la pena ser visitado dado su proximidad con la Toscana española. Ahí se encuentra lo que para muchos es una reliquia turística y que puede ser asemejado con una de las mejores edificaciones de toda Italia; a este monumento lo denominan como 'la Torre de Pisa catalana'.
El edificio en cuestión es el campanario de la Iglesia de ese mismo pueblo que construyó en el siglo XII. Con estilo románico, esta torre está fortificada sobre una planta cuadrada de casi tres metros y medio a los lados y se eleva hasta los 18,5 metros. Además, cuenta con una inclinación de 1,20 metros, un factor que se asemeja mucho al clásico edificio italiano más que conocido en todo el mundo.