
Estreno
“Camino a la gloria”: Un documental que batea de “hit”
Apple TV+ estrena un nueva nueva docuserie que muestra la tensión emocional, técnica y personal que se vivió entre Dodgers y Yankees en la última Serie Mundial de béisbol en Estados Unidos

No hace falta saber qué es un “strike” o un “foul ball” para engancharse con “Camino a la gloria: World Series 2024”, la docuserie que hoy estrena Apple TV+ y que convierte el mayor evento del béisbol estadounidense en una narración emocional, sobria y rigurosa. Dirigida por R.J. Cutler y producida por Derek Jeter, Ron Howard y Brian Grazer, esta serie de tres episodios no pretende idealizar el deporte, sino capturar lo que ocurre cuando el juego deja de ser entretenimiento para volverse existencia pura.
La propuesta es simple, pero ambiciosa: seguir desde dentro a los New York Yankees y a los Los Angeles Dodgers durante una de las Series Mundiales más esperadas en años. Pero en lugar de repetir la fórmula del resumen deportivo o la glorificación heroica, la serie apuesta por la cercanía. Aquí hay rostro, sudor, dudas, palabras dichas en voz baja y gestos captados sin pose. Es una mirada honesta, en bruto, a lo que ocurre cuando todo está en juego y nada está garantizado.
El punto de partida es fuerte: Shohei Ohtani, estrella de los Dodgers, se lesiona en el segundo partido tras un mal gesto al deslizarse en la base. La escena no necesita dramatización: el micrófono instalado in situ capta la conversación real entre jugador y cuerpo médico. El silencio posterior dice más que cualquier sobreimpresión o violines in crescendo. Esa es la línea editorial de la serie: mostrar sin manipular.
Visualmente, “Camino a la gloria” es elegante, pero no decorativa. La cámara no busca la belleza sino la verdad. Las luces del estadio no se maquillan, las sombras del vestuario se aceptan y los planos se alargan lo justo para dejar respirar la tensión. La fotografía, lejos de buscar el efecto, se convierte en un espejo. El resultado es una experiencia visual sobria, limpia y profundamente creíble.
En lo narrativo, la estructura en tres actos funciona. El primer episodio se centra más en los Dodgers, quizá por cómo arranca la serie. El segundo abre espacio a la recuperación anímica de los Yankees, especialmente a través de Aaron Judge, cuya templanza se convierte en el eje invisible del equipo. Y el tercero encuentra en Anthony Volpe una figura refrescante, una suerte de antídoto frente a la nostalgia que envuelve la franquicia neoyorquina.
El montaje merece una mención aparte. No hay golpes de efecto gratuitos ni escenas puestas “porque lucen bien”. Cada secuencia está donde debe estar. Los testimonios (de jugadores, familiares, entrenadores y aficionados) están construidos desde la contención. No buscan la lágrima, sino la conexión. La emoción llega no por acumulación, sino por identificación. Uno no termina el episodio queriendo comprar una gorra: quiere saber más de las personas que hay debajo de ellas.
El guion no necesita voz en off. No hay un narrador omnisciente guiando la historia. La fuerza está en los silencios, en las miradas, en los gestos repetidos antes de un lanzamiento. Esa decisión eleva la serie por encima del documental deportivo tradicional y la acerca más a una pieza de cine observacional.
En términos de acceso, Apple TV+ ha conseguido oro puro. Las cámaras están donde normalmente no llegan. Los planos desde túneles, bancos, salas médicas y habitaciones de hotel están tratados con el mismo respeto que una entrevista en plató. No hay sensación de intrusión, sino de permiso. Es una forma de narrar que entiende el deporte no como espectáculo, sino como ritual.
¿Tiene debilidades? Algunas. La ausencia de voces externas, como analistas o historiadores del deporte, puede hacer que ciertos contextos se pierdan si el espectador no sigue la MLB con asiduidad. Sin embargo, eso mismo refuerza el enfoque íntimo de la serie. Se ha elegido contar desde dentro, y eso tiene un precio narrativo, pero también un valor emocional que compensa con creces.
“Camino a la gloria” no es un homenaje a los Yankees ni una oda a los Dodgers. Es una historia sobre cómo se construyen y se desmoronan las expectativas. Sobre cómo el deporte, cuando se vive sin filtros, se parece mucho a la vida: imprevisible, tensa, injusta a veces, gloriosa otras.
Con esta docuserie, Apple TV+ vuelve a demostrar que entiende el documental no como apéndice promocional de sus producciones, sino como género propio, con sus reglas y su dignidad. Lejos de lo espectacular o lo viral, aquí se ha apostado por lo duradero, lo auténtico, lo que se queda cuando apagas la pantalla. Y eso, en estos tiempos, ya es un triunfo.
Derek Jeter, del diamante al corazón del relato
Derek Jeter no solo es productor ejecutivo de “Camino a la gloria: World Series 2024”, es también su alma deportiva. Quien fuera leyenda de los Yankees y uno de los referentes más respetados del béisbol moderno aporta algo más que currículo (ganó cinco veces las Series Mundiales): aporta memoria. “Me enorgullece compartir esta historia”, dice en la serie, que no ficciona la épica, la documenta. Jeter sabe lo que significa jugarse todo en octubre, y su visión imprime al relato una credibilidad serena, sin florituras. Desde su experiencia, la serie adquiere un tono confesional: no es solo qué se gana, sino todo lo que se deja por el camino. Y eso, él, lo conoce mejor que nadie.
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