Religión

Bernardito Auza: adiós al nuncio que no cuajó en España

Tras cinco años en el cargo, el Papa no renuevan en el cargo al embajador por sus «errores» en el proceso de elección de obispos y en la gestión institucional

Vaticano.- El Papa nombra a Monseñor Bernardito Auza como nuncio apostólico ante la Unión Europea
Vaticano.- El Papa nombra a Monseñor Bernardito Auza como nuncio apostólico ante la Unión EuropeaEuropa Press

Bernardito Auza ya no es el nuncio en España, un puesto estratégico para la Santa Sede. Y es que el embajador vaticano no es solo el puente institucional de Roma con el Estado, sino que también se le encomienda ser el vigía de la Iglesia local y, sobre todo, la responsabilidad de presentar de forma periódica las ternas de los candidatos a obispos para que se estudien en el Vaticano y los designe -o no- el Papa. De ahí que todavía no se sepa quien tomará su testigo en nuestro país, puesto que no quieren errar en el sucesor. Precisamente la decisión de Francisco de relevarle en el cargo al diplomático de origen filipino cuando solo había cumplido un primer ciclo de cinco años de misión, que podrían haber sido prorrogados, habla de una pérdida de confianza por parte del Pontífice. Así lo confirman a LA RAZÓN, que hablan de una «decepción», no solo por parte de Jorge Mario Bergoglio, sino de la Secretaría de Estado, el departamento del que dependen los nuncios.

Fuentes eclesiales especifican que la decisión de su salida se habría tomado desde hace tiempo, por lo que no puede vincularse al ingreso hospitalario del Sucesor de Pedro. De hecho, en diciembre ya se le habría designado el destino que ayer trascendió: nuncio ante la Unión Europea. Sin embargo, los tres meses de demora hasta certificarlo habría sido fruto del necesario plácet que deben dar todos los países miembros a un cargo de estas características. En cualquier caso, Auza, de 65 años, vuelve a la representación institucional, en tanto que fue observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas antes de aterrizar en Madrid.

Desde Nueva York

Precisamente su capacidad de trabajo y su talante negociador en Nueva York durante la elaboración de la Agenda 2030 el que animó a la Santa Sede a enviarle a España. Sin embargo, las expectativas que se pusieron en él cuando aterrizó a finales de 2019 no se han cumplido, según ha podido contrastar este diario a través de la Curia, pero también por diversas voces del Episcopado español.

«No han sido ni dos ni tres la ternas de candidatos a obispos que han tenido que tumbar y devolver por no adecuarse al perfil que solicitaba el Papa», exponen a este diario sobre la búsqueda de sacerdotes para darles un ascenso. Tal llegó a ser la situación que de forma excepcional se creó una ‘comisión’ asesora para asesorar -o, más bien, tutelar- a Azúa sobre dónde y cómo ‘fichar’ nuevas mitras.

A su favor, estas fuentes sí destacan el exhaustivo trabajo de documentación que llevaba a cabo a la hora de elaborar los informes personales de los susodichos. Si otros nuncios apenas consultaban a una veintena de personas para hacer la ficha personal, y así aportar sus fortalezas, pero también las objeciones para un posible nombramiento, en su caso, el sondeo llegaba a multiplicarse por tres en algunos casos. Sin embargo, según explican desde Roma a LA RAZÓN, de poco servía esta auditoría. Un miembro del Dicasterio para los Obispos, encargado de supervisar este trabajo y de presentar las ternas enviadas por Auza para su debate antes de presentarle al Papa los candidatos definitivos por orden de preferencia, desvela a este diario que pudo constatar la errada valoración a sabiendas que habría hecho el nuncio español de uno de esos candidatos.

Al parecer, según relatan varios obispos a este periódico, las quejas sobre el embajador comenzaron a multiplicarse, no solo por las ternas, sino por otros de los cometidos encomendados, como el hecho de ser emisario de la Santa Sede para encaminar y solventar las crisis eclesiales que pudieran darse en nuestro país.

Entre otros asuntos en los que «no habría estado a la altura», según expone con ‘finezza’ otra voz autorizada de la Iglesia española, se encuentra «el desatino» que tuvo a la hora de acompañar el relevo de la diócesis de Almería. El papa Francisco tuvo que intervenir directamente para jubilar con premura al anterior obispo debido a la situación de bancarrota en la que se encontraba el Obispado y a Bernardito Auza le correspondía ‘pastorear’ el cambio.

Los errores en la gestión de este peliagudo relevo fue tal que tuvo que ser amonestado verbalmente por el anterior prefecto del Dicasterio para los Obispos, el cardenal Marc Ouellet. En esta misma línea, desde la Santa Sede confirman los desaciertos ante otros asuntos como el conflicto abierto entre el Opus Dei y la Diócesis de Barbastro-Monzón por la renovación del estatus del Santuario de Torreciudad o su cuestionable intervención en el relevo del prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera.

Cumbre madrileña

En Roma también tuvo eco el hecho de que el ya nuncio cesado apadrinara el pasado mes de diciembre la Cumbre Transatlántica organizada en Madrid por VOX y a los que acudieron políticos vinculados a la extrema derecha de todo el planeta, algunos de ellos promotores de El Yunque, sociedad secreta condenada por la Iglesia católica. El diplomático vaticano asumió presidir la eucaristía en el monasterio de la Encarnación que dio el pistoletazo de salida al encuentro.

Fue esta la guinda de lo que consideran un proceso de «ideologización creciente» de Bernardito Auza, como ha mostrado en algunas de las conferencias que ha impartido en distintos puntos del país sobre uno de los temas de los que es especialista: la Agenda 2030. Si en la Gran Manzana se le recuerda como promotor de este proyecto de la ONU, al que respaldó más allá de unas objeciones que en fondo y forma que expuso en una nota oficial del Vaticano en 2016, en nuestro país sus dardos contra esta hoja de ruta se han acrecentado.