
El canto del cuco
Contra Sánchez, vivíamos mejor
Los antisanchistas se enfrentan al reducto militante de los sanchistas serviciales. Estos parece que van perdiendo fuerza, pero siguen confiando en el BOE y en la capacidad de resistencia de un político condenado por la hemeroteca
No hay día que no aparezca, por unas cosas o por otras, Pedro Sánchez en las portadas y en los artículos de fondo de los periódicos. Nadie ha sido tan fotografiado en el último lustro en España. El personaje es una mina para los que nos dedicamos al oficio de contar lo que pasa y de sacar punta a las noticias. Es el hombre del «no es no» y del «sí es sí», pero también del «no es sí» y del «sí es no», un juego curioso, como se ve, una contradicción metafísica. Ahora mismo se declara antimilitarista mientras se dispone a rearmar a España. Dice una cosa aquí y otra en Bruselas. Es lo que ha llevado al antisanchismo a convertirse en el deporte nacional y en el relato o crónica dominante. Los antisanchistas se enfrentan al reducto militante de los sanchistas serviciales. Estos parece que van perdiendo fuerza, pero siguen confiando en el BOE y en la capacidad de resistencia de un político condenado por la hemeroteca.
¿Qué va a pasar, cómo nos las vamos a arreglar cuando se cumplan las previsiones sucesorias? Eso de las previsiones sucesorias es el eufemismo que utilizábamos en los periódicos para referirnos a la muerte de Franco. En este caso, se aplica a la inevitable desaparición política del presidente Sánchez. Después de la euforia inmediata que producirá su caída y pasados los meses siguientes de ineludible ajuste de cuentas, el antisanchismo no tiene más salida que la disolución. Pedro Sánchez dejará de ser noticia. Su foto, más presente en los periódicos que la de Franco en su tiempo, desaparecerá. Sólo de cuando en cuando algún sesudo historiador publicará un largo relato crítico sobre el personaje y esta etapa turbulenta de la Historia de España. Nada más. Los serviciales sanchistas de ahora serán los primeros en cambiar de tema. Y del partido se apoderarán en el siguiente congreso federal los antisanchistas.
Manuel Vázquez Montalbán, excelente articulista y escritor, autor de «Los mares del Sur» y creador de personajes como Pepe Carvalho, escribió aquella ocurrencia genial de «contra Franco vivíamos mejor». Lo que pasó entonces, tras la muerte del dictador, fue que los periodistas y escritores antifranquistas no sabíamos qué hacer con tanta libertad. En este caso, la inmediata distensión producida por el cambio político reducirá la vigilancia sobre la libertad de Prensa, las corrupciones del poder y las amenazas a la independencia judicial, características de la etapa sanchista. Faltará madera, ¡más madera!, para calentar la caldera. Será entonces cuando alguna de las plumas más combativas comentará con desaliento: «Contra Sánchez vivíamos mejor».
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