Sin Perdón
El fracaso de la TeleSánchez de Contreras
«Estoy convencido de que Contreras es gafe. A la que emprende un proyecto televisivo lo lleva al fracaso»
Mientras escribía este artículo escuchaba el discurso de Sánchez, que emitía en directo TelePSOE, sobre el «Pacto de Estado contra la Violencia de Género». Me gusta esta fórmula, porque es la versión moderna del NODO. No tengo los datos de audiencia, pero no hay duda de que es un servicio público transmitir la grandeza de su liderazgo, como dirían los ministros socialistas, ya que nos ilumina desde La Moncloa. Lo hace trabajando de forma infatigable y visionaria, propia del gran estadista que lidera el socialismo mundial. Estos días ha tenido un contratiempo en la operación para montar TeleSánchez o La Séptima, aunque hay que esperar cómo evoluciona la operación diseñada por el multimillonario José Miguel Contreras. Hay una cuestión de formas que tiene consecuencias jurídicas y es que se asegure que la adjudicación será para este adinerado productor de televisión o quién decida. No tengo tan oxidados mis conocimientos jurídicos. Eso de amañar o adjudicar un concurso por la cara es un delito bastante grave. El sanchismo ha conseguido que nos acostumbremos a los comportamientos irregulares del Gobierno, las mentiras de su presidente y el fanático sectarismo de Conde-Pumpido.
Estoy convencido de que Contreras es gafe. A la que emprende un proyecto televisivo lo lleva al fracaso. No hay duda de que es muy simpático y tiene una notable capacidad de seducción, pero lo suyo no es la gestión. Es un dato objetivo. En cambio, tiene una notable habilidad para incrementar su patrimonio. El nacimiento de «La Séptima» era esperado con gran alborozo por las menguantes filas sanchistas, pero al estupor que me produce ese futuro atropello de las reglas del Derecho Administrativo se une la sorpresa ante la perspectiva de un nuevo desastre económico protagonizado por el visionario Contreras. Es cierto que los ricos de izquierdas están acostumbrados a navegar gozosos por las redes clientelares y susurrar al oído del presidente del Gobierno. Si tuviera recursos económicos me presentaría al concurso amañado para estropearle el pelotazo a Contreras y presentar una querella cuando se produzca la adjudicación. Es bueno recordar que era famoso en la Complutense desde el día que unos alumnos le dijeron en clase: «¡Que no te enteras, Contreras!». En este caso, prefiero decirle al presidente del Gobierno: «¡Sánchez, que no te enteras de quién es Contreras!».
Francisco Marhuendaes catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)