Verde

Sílice cristalina, el minúsculo polvo silente

Crece la silicosis provocada por este mineral presente en canteras o en la construcción

Puñado de arena al vuelo. Sílice cristalina. Silicosis
En España, metros como el de Bilbao están retirando la sílice cristalina de las mezclas de arena que utilizan para el frenado de los trenesDreamstime

Hasta 40 camiones al día atraviesan el núcleo urbano echando polvo, pasan al lado de institutos, de la piscina al aire libre, de la plaza donde se toma café», dice Rodrigo Iglesias, vecino de la localidad catalana de Dosrius. Hace unos días, como miembro de la Plataforma para la la Defensa del Medio Ambiente y la Salud de Dosrius salió junto a otros habitantes del municipio para manifestarse pidiendo el fin de la actividad extractiva de granito. Lamentan las explosiones, la cercanía de la cantera al pueblo –algunas casas están a solo 150 metros–, y el peligro del polvo de sílice cristalina en suspensión. «Se trabajan hasta 500.000 toneladas de granito cada año y en todos sus procesos, desde la extracción hasta el transporte se emiten partículas. Este es el aire que respiramos todos los días porque las instalaciones no tienen paredes ni techo y nada detiene el polvo. Cuando vas al médico con problemas respiratorios, EPOC, asma, problemas en la piel, la vista nadie te pregunta si tienes una cantera cerca, pero no es algo novedoso que este polvo provoca cáncer y enfermedades como la silicosis. Si ya existe como enfermedad laboral, ¿por qué entonces, no existe una consideración en los expedientes médicos de los vecinos dada la cercanía de la extractiva? Algunos residimos aquí desde hace más de 25 años», lamenta Iglesias.

Ya en el pasado, los habitantes de Dosrius lograron detener un proyecto de fábrica de asfalto; ahora piden el cese de una actividad que, consideran, se hace sin las medidas de seguridad necesarias, sin agua que ayude a apelmazar la sílice para que no se disperse durante el transporte rodado o sin medidas efectivas sobre lo que realmente se está emitiendo, etc. Y que, además, se prolonga en tiempo y espacio. El silicio representa el 25% de la corteza terrestre y el cuarzo (que es el polimorfo más corriente de la sílice cristalina) representa el 12%. El problema de este mineral se da cuando la granulometría es inferior a 0,5 micras. Estas partículas no se ven ni se huelen, pero se cuelan en los alvéolos pulmonares provocando diversas patologías. La más conocida: la silicosis (aunque no la única, la OMS la considera cancerígena y puede provocar daños en los riñones o enfermedades como la artritis reumatoide o el lupus).

Esta enfermedad típica de los mineros de antaño, es considerada enfermedad laboral desde 1930. El Instituto Nacional de Silicosis (INS) estudia desde su creación en los 70 el impacto de la silicosis en las personas en el ámbito laboral porque «muchas actividades industriales tienen que ver con este polvo. Por eso los riesgos de la sílice se han asociado a actividades donde efectivamente ese material se manipula, se extrae, perfora… O allí donde hay movimiento de tierra como el sector de la construcción, pero también está asociada al fracking o al proceso de desgastado de los vaqueros que se lleva a cabo empleando chorros de arena», explica Alfredo Menéndez, catedrático del departamento de Anatomía Patológica e Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada.

Silicosis laboral
Silicosis laboralT. GallardoLa Razón

Epidemia

Lo sorprendente es que los últimos años, a pesar de que la activida minera tradicional ha bajado, los partes por enfermedad están aumentando. En 2024 el sistema de Enfermedades Profesionales CEPROSS cuantificó más de 500 partes de enfermedad relacionados con casos de silicosis. Además, según denuncia la Asociación de Perjudicados por la Silicosis de Andalucía (APSA), ya se ha convertido en la primera causa de enfermedad laboral en esa CC AA. Las tres regiones con mayor incidencia de patologías asociadas a la sílice cristalina son Galicia, Castilla y León (zonas de trabajo de pizarra, por ejemplo) y Andalucía. Detrás de este aumento: los aglomerados de cuarzo. Estos materiales se utilizan para fabricar, por ejemplo, encimeras y han ido sustituyendo a las piedras naturales desde su aparición en los 90, debido a su bajo coste y a que permiten más variedad de colores y diseños. «La actividad de corte, tallado y acabado en piedra supone el 49% del total de casos de silicosis. Desde 2020 hay más partes, sobre todo entre jóvenes de hasta 40 años que llevan 8-10 años trabajando. Se ha ido sustituyendo a la piedra natural, con la diferencia de que la concentración de sílice en el granito está en torno al 20%, en la pizarra un 30%, pero cuando hablamos de estos aglomerados, las cifras suben hasta el 90%. En las marmolerías se ha trabajado durante mucho tiempo igual que la piedra natural cuando no es para nada igual y necesita otras precauciones», dice Francisco Torrico, presidente de APSA.

La preocupación por el aumento de casos de silicosis ha llevado al surgimiento del informe «La remergencia de la silicosis en España» publicado por el Ministerio de Sanidad en 2024, texto que afirma que «la evolución del número de partes por silicosis ha evidenciado el sustancial incremento experimentado en nuestro país, hasta alcanzar una media de 404,2 partes anuales entre 2015-2019, un crecimiento del 1.423,2% respecto a 1990-1994» Esta nueva epidemia ha provocado reacciones como la de Australia que prohibió el uso de aglomerados de cuarzo en 2023 o la de Reino Unido o España donde se estudia qué medidas tomar. «Dentro de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud del Trabajo se ha creado un grupo de trabajo para implementar nuevas medidas de seguridad porque los EPIS no son suficientes. A partir de 2010 los fabricantes empezaron a tomarse en serio el tema, pero faltan inspecciones y aislamiento. En las zonas con polvo, también hay que usar agua para que se decante y se retire», comenta Torrico.

El informe del ministerio se considera el primer paso, el de conocer exactamente la situación. Torrico considera que hay casos escondidos y que el número de afectados seguirá creciendo en los próximos años. «Los trabajadores desde finales de los 90 no han contado con buena seguridad. Además, los datos de los diferentes organismos difieren. A nivel de Andalucía, El CEPROSS habla de 105 casos y el Servicio Andaluz de Salud de hasta 1.200. ¿Cuál es la cifra real? Unos casos se detectan a través de la sanidad pública y otras por las mutuas pero no se cruzan datos. Posiblemente el número salga de multiplicar por tres los datos de CEPROSS», dice.

Australia y los aglomerados de cuarzo

Australia se convertía en 2023 en el primer país del mundo en prohibir los aglomerados de cuarzo. «Participaron los sectores interesados y los científicos y nos dice que reducir el contenido de silice no es la solución. Loss aglomerados de cuarzo con menos de un 40% de sílice pueden transmitir la sensación de que es un producto seguro, pero no hay evidencia científica de que lo sea. Pero es que además, se habla del efecto cocktail. Estos materiales contienen además polímeros, metales en sus pigmentos que determina que se produzcan enfermedades a pesar de las medidas de seguridad que se adopten», explica Alfredo Menéndez de la UGR.