
Educación
La tasa de abandono escolar, en el nivel más bajo de la historia
Cae al 13%, aunque el objetivo de la UE para 2030 es que sea del 9%

El abandono educativo temprano marcó en 2024 un nuevo hito: cayó al 13%, la tasa más baja de la historia. Este dato, extraído de la Encuesta de Población Activa publicada hoy, supone un descenso de 0,7 puntos respecto al 13,7% registrado en 2023. La caída acumulada es ya de cinco puntos desde 2018, en que se empezó a observar esa tendencia a la baja y, aunque hay motivos para la esperanza, aún queda un largo camino hasta lograr la tasa del 9% que plantea la UE para 2030.
El indicador de abandono escolar temprano mide el porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que no completan la ESO y que, además, no continúa con ningún tipo de formación. Si lo analizamos con una amplia perspectiva, desde 2014, cuando el 21,9% de los jóvenes abandonaban los estudios, el descenso es notable: 8,9 puntos menos, lo que equivale a una reducción del 40,7%. La distancia con la media de la UE también también se ha ido acortando en ese margen de tiempo ya que ha pasado de 10,8 puntos a 3,5.
Pero si tenemos en cuenta el género, las cifras de 2024 revelan una evolución dispar entre hombres y mujeres. El abandono entre los varones descendió ligeramente, situándose en un 15,8%, mientras que en las mujeres la caída fue más pronunciada, con una bajada de 1,3 puntos, hasta el 10%. A pesar de estas mejoras, España sigue ocupando el segundo lugar en la Unión Europea con mayores tasas de abandono, solo por detrás de Rumanía, y todavía lejos del objetivo comunitario del 9% para 2030.
¿Por qué es importante que se reduzca el abandono escolar? Porque "limita la empleabilidad e ingresos futuros de los jóvenes y aumenta los costes sociales en términos de desempleo, menor recaudación fiscal y gasto social”, explica Ismael Sanz, director del área de Educación de Funcas. Además, las personas con bajos niveles formativos tienden a presentar peores indicadores de salud y menor participación social.
A todo esto se añade que el fenómeno del abandono escolar es profundamente desigual. La probabilidad de abandono es 14 veces mayor entre jóvenes cuyas madres solo tienen educación primaria en comparación con aquellos cuyas madres poseen estudios superiores. Además, los alumnos varones y los jóvenes de origen inmigrante presentan tasas más elevadas.
Para combatir este problema, el Ministerio de Educación ha impulsado en los últimos años medidas como el programa PROA+, que cuenta con una inversión de 360 millones de euros, y la transformación de la Formación Profesional, que ofrece a los jóvenes nuevas oportunidades de acceso al mercado laboral. Sin embargo, organismos como Funcas destacan la necesidad de una estrategia integral que combine iniciativas educativas y sociales. Entre las propuestas más destacadas de Sanz se encuentran:
Campañas de sensibilización: Incrementar la concienciación pública sobre los beneficios de la educación, especialmente entre familias en situación de vulnerabilidad.
Incentivos a docentes: Mejorar las condiciones laborales y profesionales para atraer a los mejores educadores a centros en zonas desfavorecidas.
Mentoría personalizada: Establecer programas de tutoría individualizados para estudiantes con dificultades académicas.
Reducción de ratios: Disminuir el número de alumnos por aula, especialmente en las etapas iniciales de la educación.
Fomento de la FP: Ampliar y diversificar la oferta de FP para adaptarla a las demandas del mercado laboral.
“Es crucial transmitir a los jóvenes la importancia de la educación para construir una vida autónoma y satisfactoria”, señala Sanz.
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