
Política
La izquierda y el independentismo crean una "comisión del odio" contra PP, Vox y AC en el Parlament de Cataluña
Juan Fernández, del PP, dice que la comisión también debería incluir al comunismo

El Parlament de Cataluña, a través de los grupos parlamentarios PSC-Units, Junts, ERC, Comuns y CUP, bajo el pretexto de acabar con los discursos de odio ha presentado una propuesta de resolución que busca la creación de una comisión de estudio centrada en el análisis del fascismo, el racismo y las expresiones de odio en el espacio público y digital. La comisión tendrá como objetivo desarrollar un pacto nacional para combatir estos discursos y establecer herramientas efectivas para afrontar lo que consideran un fenómeno creciente.
Según han explicado los grupos impulsores en un comunicado conjunto, "el aumento de discursos que atentan contra los derechos humanos representa un riesgo para la convivencia, la cohesión social y la democracia misma". Por este motivo, la comisión parlamentaria trabajará para recopilar datos cuantitativos y cualitativos que permitan identificar las fuentes de origen de estos discursos, los canales a través de los cuales se propagan y los colectivos que son su objetivo.
Además de esta tarea de diagnóstico, la comisión también se propone impulsar iniciativas para, supuestamente, garantizar un entorno respetuoso e igualitario, promover la cultura de la paz y establecer mecanismos de respuesta social y política ante este tipo de expresiones. "Queremos una sociedad libre de discursos de odio, donde el respeto a los derechos humanos sea una prioridad indiscutible", han señalado fuentes de los grupos impulsores.
A pesar del consenso entre las izquierdas y el centro independentista, la iniciativa ha sido recibida con críticas por parte de la derecha, el Partido Popular, Vox y Aliança Catalana. El portavoz del PP, Juan Fernández, ha expresado su desacuerdo con la propuesta al considerar que la comisión no debería limitarse al fascismo, sino que debería incluir una revisión crítica de "todas las formas de totalitarismo, incluyendo el comunismo".
Fernández ha insistido en la necesidad de condenar "a todos aquellos que han hecho saludos con el puño en alto", en referencia a las expresiones de la izquierda radical, y ha propuesto ampliar el alcance de la comisión para revisar el conjunto de la historia parlamentaria de Cataluña en relación con los discursos de odio.
Aún más contundente ha sido la reacción de Vox. Su portavoz en el Parlament, Joan Garriga, ha calificado la comisión de "censura institucional" y ha rechazado la idea de que los discursos de su partido puedan ser catalogados como discursos de odio. "No son discursos de odio, son discursos de amor: de amor a nuestra tierra, de amor a nuestra civilización", ha declarado en rueda de prensa. Garriga ha afirmado que el objetivo real de la comisión es "poner una mordaza a los diputados de Vox" y ha asegurado que su grupo continuará defendiendo sus posiciones en todas las comisiones parlamentarias, incluida esta, a pesar de estar en contra de su creación.
La creación de esta comisión de estudio se enmarca en un debate más amplio sobre los límites de la libertad de expresión y el papel de las instituciones en la lucha contra el odio. Mientras que para los grupos impulsores la iniciativa representa un paso necesario para proteger la democracia y garantizar la cohesión social, para sus detractores supone una amenaza a la pluralidad de opiniones.
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