Chéjov con mucho cuento
En 1884, Anton Chéjov descubrió dos cosas: que quería dedicarse a la literatura y que la tuberculosis que le diagnosticaron no le prometía una vida larga. Así que se puso las pilas: el resultado de los veinte años siguientes fueron varias obras mayores de teatro, algunas breves y un millar –han leído bien– de cuentos