
Investigación
El rugby y el ejercicio, la defensa de Lucía contra el cáncer juvenil
En el 12 de Octubre realizan un ensayo clínico sobre el impacto del deporte en los pacientes adolescentes

Que la práctica de deporte es un hábito saludable es seguramente uno de los consejos médicos más repetidos. Sin embargo, en el Hospital 12 de Octubre llevan más de tres años investigando –en un ensayo clínico– sobre sus repercusiones en pacientes con cáncer que atraviesan tratamientos oncológicos, como Lucía. A sus 16 años, el pasado mes de diciembre era diagnosticada de un meduloblastoma que le afecta a algunas capacidades cognitivas y partes del cerebro. «Por ejemplo, lo he notado mucho en la pérdida de equilibrio», cuenta ella misma a LA RAZÓN. Antes del diagnóstico, los primeros síntomas que detectó fueron que dejaba de ver bien de lejos y que vomitaba cada mañana el desayuno.
Por ello, precisamente, en el Hospital 12 de Octubre la doctora Carmen Fiuza-Luces ha estado realizando con ella ejercicios para recuperar el equilibrio. «Cada paciente tiene su plan de entrenamiento personalizado. «Además, es un rango de edad muy diverso: a los 12 años lo tienes que plantear como un juego y a los 19 como una rutina del gimnasio», explica la doctora, que reconoce que a las chicas les suele costar más involucrarse en estas dinámicas. Pero a pesar de su diagnóstico, Lucía no ha dejado de bajar a entrenar con su equipo de rugby, en el que lleva cinco años, «aunque los ejercicios que implican contacto no los hago», apunta ella misma. Por su parte, la doctora explica que hay otros deportes como la natación que no se recomiendan para estos pacientes, ya que las piscinas son espacios donde se pueden coger bacterias que amenacen su delicado sistema inmunológico. Pero a la vez, está comprobado que el ejercicio físico sí ayuda a mejorar el sistema inmunológico de este tipo de pacientes y por lo tanto, mejoran su respuesta al tratamiento y sufren menos efectos secundarios.
Este ensayo, que ya se encuentra en su fase de cierre tras años de trabajo, pretende averiguar, desde distintas perspectivas, si este tipo de conductas puede interferir positivamente en el desarrollo de la enfermedad y convertirse en una herramienta terapéutica capaz de influir en la evolución del tumor, a partir de los cambios que pueda producir en el sistema inmunológico del paciente. Los investigadores esperan que, si tiene éxito la intervención propuesta, se incluya como parte del manejo en cáncer juvenil.
El cáncer durante la adolescencia es considerado una enfermedad rara. Suele ser el gran olvidado en comparación con el cáncer en adultos e incluso en niños. A pesar de los grandes avances médicos en esta patología, ya que la tasa media de supervivencia a los cinco años se acerca al 85 %, los adolescentes con cáncer deben hacer frente a grandes desafíos durante un período complejo de su vida, en el que dejan la infancia para convertirse en personas adultas.
Los efectos secundarios del tratamiento habitual, como la quimioterapia o radioterapia, pueden afectar a su proceso de desarrollo físico y mental, a la función cardiaca –con la llamada «cardiotoxicidad»– y pulmonar, y a la composición corporal, con exceso de grasa y atrofia muscular. A estas consecuencias se añaden frecuentemente unos hábitos de vida bastante mejorables, como el sedentarismo y una dieta poco saludable. Hasta el momento se han reclutado para el ensayo 121 adolescentes con cáncer de ambos sexos y con edades comprendidas entre los 12 y los 19 años, de cuatro hospitales madrileños –Niño Jesús, La Paz y Gregorio Marañón–, liderados por el 12 de Octubre.
Así, estos jóvenes realizan un programa de ejercicio físico tres días a la semana. El programa incluye ejercicios aeróbicos y de fuerza, y se lleva a cabo en el gimnasio intrahospitalario que se ha habilitado en cada centro. Incluso algunas sesiones han de hacerse en la habitación del paciente en fase de aislamiento. Así, se evalúan distintas variables al inicio y al final del tratamiento, y también a los 3 meses de seguimiento, en todos los participantes, para poder comparar resultados con o sin intervención. Algunas de estas variables son: los niveles de actividad física, composición corporal –grasa, músculo y tejido óseo–, ingesta dietética, fitness cardiorrespiratorio, fuerza muscular o movilidad.
✕
Accede a tu cuenta para comentar