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Pasado histórico

El Cristo de Medinaceli costó su peso en oro (o casi) en Marruecos

Una imagen de gran devoción en Madrid que tiene una historia africana, donde fue «prisionero» de los musulmanes

La imagen siendo arrastrada por las calles de Mequinez, por Juan Valdés Leal, 1681 PN

Todo tiene un pasado. En este caso, la devoción y la historia se dan la mano para alumbrar una de las tallas religiosas más queridas de Madrid -y más allá de sus fronteras-. Una imagen, la del Cristo de Medinaceli, que se ubica en un lugar antes consagrado a un templo y una orden religiosa que algunos han olvidado. Un pasado que nos recuerda las luchas de religión que tuvieron lugar en España y otros territorios. Y todo cuando ahora llega su fiesta grande, ya que cada año, el primer viernes de marzo, se celebra un popular besapiés.

En la Plaza de Jesús, en el barrio de Las Letras, en pleno corazón del Madrid más castizo, se levanta actualmente la Basílica de Jesús de Medinaceli, una de las cinco basílicas que existen en Madrid, famosa por albergar la imagen reverenciada del Cristo de Medinaceli, un cristo nazareno del siglo XVII de gran devoción entre los madrileños.

De aquella devoción de siglos nos quedan tradiciones que siguen muy vivas entre los habitantes de Madrid. Algo que ya se comienza a sentir y ver en ese barrio castizo de Madrid. Y que cada año, el primer viernes de marzo, se celebra un popular besapiés de la imagen, al que acuden miles de devotos, de la capital, la región y fuera de ella.

El templo, declarado basílica menor por el papa Pablo VI en 1973, se levanta sobre el antiguo Convento de trinitarios descalzos de Nuestra Señora de la Encarnación. Una orden muy ligada a África y al mundo musulmán. El lugar, como apuntamos, es la sede canónica de la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli. Actualmente está regida por una comunidad de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos.

La imagen del Cristo, según los historiadores, fue llevada por los frailes menores capuchinos a La Mamora, tomada por España en 1614, para que recibiera culto por parte de los soldados. Pasado el tiempo, y tras batallas continuas, en el año 1681, en el mes de abril, cayó la ciudad, y con ella la imagen del reverenciado Cristo, en manos del sultán Muley Ismail, que decide enviarla a la ciudad de Mequinez como muestra de la victoria.

Nada más llegar a Mequinez es arrastrada y tirada por las calles para que la gente pudiera mofarse de ella. Según la leyenda, un padre trinitario, que asistía a los enfermos y prisioneros cristianos, al ver lo que estaba sucediendo, decide hablar con el rey para recuperar la imagen, ofreciendo el religioso tanto oro como pesase la imagen. Cuando iba a ser pesada, redujo muchísimo su peso de forma milagrosa para enfado del rey.

La compra de la imagen del Cristo se realizó finalmente por los Padres Trinitarios, prueba de ello es el escapulario con la cruz trinitaria (roja y azul) que lleva la imagen. Este escapulario era el «salvoconducto» para dejar pasar la imagen a tierras cristianas y significaba que los trinitarios habían pagado por ella.

Pasado poco tiempo, la imagen es llevada a Madrid a mediados del año 1682, donde es recibida ya desde el principio con una gran devoción tras correrse la voz de los escarnios sufridos en tierra de infieles, como apuntan las crónicas de la época. A su llegada se organiza una multitudinaria procesión. La imagen comienza a conocerse como Jesús del Rescate.

La imagen de su famoso Cristo es de la primera mitad del siglo XVII, con 1,73 metros de altura. Fue tallada en Sevilla, lo que explica que su iconografía es la correspondiente a los Cristos llamados «de la Sentencia». En 1682 fue trasladada a Madrid donde ya llegó con fama de milagrosa. Ese mismo año se organizó la primera procesión a la que asistió el «todo Madrid»: el pueblo fiel, la nobleza y la Casa Real. Desde entonces todos los años, en la gran romería del primer Viernes de marzo, asiste algún miembro de la Familia Real a rezar al famoso nazareno.